Los daños provocados por el doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio han reactivado el debate sobre la vulnerabilidad sísmica de varias zonas de Caracas, especialmente aquellas asentadas sobre sedimentos profundos.
Los sismos dejaron derrumbes y daños severos en cientos de edificaciones del país, incluyendo estructuras ubicadas en la capital venezolana y en el litoral central.
En Caracas, reportes preliminares indican que sectores como Los Palos Grandes, en Chacao, y San Bernardino, en el municipio Libertador, figuran entre las zonas más impactadas por el evento sísmico.
Sedimentos profundos y mayor riesgo
La ingeniera venezolana Valentina Páez Hernández, especialista en ingeniería sismorresistente, evaluaciones de riesgo sísmico, control de obras y estudios de suelo, explicó que el impacto en esas zonas no es fortuito.
Según la experta, Los Palos Grandes y San Bernardino presentan condiciones especiales de sedimentos profundos, lo que puede favorecer la amplificación de las ondas sísmicas durante terremotos de gran magnitud.
Esa condición convierte a determinadas áreas de la ciudad en zonas de mayor riesgo, debido a que el movimiento del terreno puede intensificarse en función de la composición del suelo y la forma de la cuenca.
Caracas ya había recibido una advertencia en 1967
El terremoto de Caracas de 1967 dejó una lección importante para la ingeniería venezolana y para el diseño de edificaciones en zonas sísmicas.
Ese evento afectó severamente áreas como Los Palos Grandes y San Bernardino, y motivó el desarrollo de investigaciones, normas y criterios técnicos para reducir el riesgo en futuras construcciones.
Páez Hernández recordó que las primeras normas sísmicas venezolanas surgieron después de ese desastre y que el país desarrolló posteriormente códigos con especificaciones más refinadas para el diseño de estructuras ante movimientos telúricos.
Más de 300 edificios bajo evaluación en Caracas
De acuerdo con autoridades locales citadas en reportes venezolanos, en Caracas más de 300 edificios resultaron afectados por los sismos y se encuentran bajo evaluación técnica.
Las revisiones buscan determinar cuáles estructuras pueden seguir siendo habitadas y cuáles representan un riesgo para sus residentes.
Estas evaluaciones son clave en zonas donde existen edificios antiguos, construidos antes de la adopción de normativas sismorresistentes más exigentes.
Los Palos Grandes y San Bernardino, zonas críticas
Investigaciones de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas han identificado que Los Palos Grandes posee una de las mayores profundidades de sedimentos en el Área Metropolitana de Caracas, con unos 360 metros.
En San Bernardino, la profundidad estimada de los sedimentos ronda los 120 metros, una condición que también puede influir en la respuesta del suelo ante movimientos sísmicos.
Aunque ambas zonas están separadas por varios kilómetros, estudios técnicos han señalado que la forma de la cuenca y su topografía pueden generar efectos de borde y aumentar la amplificación del movimiento sísmico.
Relación con La Guaira
El perfil sísmico de Caracas también se relaciona con el estado La Guaira, una de las zonas más afectadas por el doble terremoto.
Sectores como Caraballeda se asientan sobre sedimentos profundos y terrenos menos consolidados, lo que puede incrementar el riesgo de colapso durante eventos sísmicos intensos.
La Guaira, además, está ubicada en una franja costera estrecha y geológicamente compleja, próxima a sistemas de fallas activas como la de San Sebastián y la falla del Ávila.
Normas y construcciones antiguas
La normativa sismorresistente venezolana fue desarrollada en respuesta a eventos como el terremoto de 1967 y ha sido actualizada con el paso de los años.
Sin embargo, muchas edificaciones antiguas fueron levantadas antes de la existencia de códigos modernos, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a terremotos de gran magnitud.
La especialista consultada plantea que, tras el nuevo evento sísmico de 2026, será necesario evaluar el comportamiento de las estructuras más recientes construidas bajo normas actualizadas, incluyendo el marco normativo de 2019.
Cada sismo deja una lección
Para los expertos, cada terremoto aporta información adicional para mejorar la construcción de ciudades más resilientes.
La revisión de daños en Caracas y La Guaira permitirá identificar patrones, evaluar la respuesta de las edificaciones y determinar si las normas actuales requieren ajustes para reforzar la seguridad.
El doble terremoto vuelve a mostrar la importancia de la microzonificación sísmica, los estudios de suelo, la fiscalización de obras y la planificación urbana basada en riesgos.
En una ciudad asentada sobre cuencas sedimentarias complejas, el conocimiento técnico puede marcar la diferencia entre una infraestructura vulnerable y una ciudad mejor preparada para futuros eventos naturales.











