La vicepresidenta Raquel Peña acompañó al mandatario durante el acto celebrado en la casa de Gobierno. Abinader resumió que la jornada reunió tres hechos significativos: los 95 años de una institución fundamental para la memoria nacional, el reconocimiento a uno de los grandes historiadores dominicanos del presente y el inicio de la localización del espacio desde el cual la Academia se encaminará hacia su centenario.
«Hoy quiero anunciar oficialmente la gestión para ubicar una nueva sede de la Academia Dominicana de la Historia», declaró el presidente ante los miembros de la institución reunidos en el Palacio Nacional.
Funciones que deberá cumplir la futura sede
Según el presidente Abinader, la futura sede deberá custodiar adecuadamente los fondos y colecciones de la Academia, recibir a historiadores, investigadores y estudiantes, y celebrar conferencias y actividades académicas. También deberá difundir publicaciones y acercar la historia a los dominicanos.
El mandatario subrayó que preservar la historia no implica mirar hacia atrás con nostalgia, sino hacerlo hacia adelante con mayor conciencia. «Porque un país también se construye cuidando su memoria. Las naciones necesitan carreteras, hospitales, escuelas e infraestructuras. Pero necesitan también archivos, bibliotecas, museos y academias», enfatizó.
Abinader recordó que el Estado tiene el deber de proteger el patrimonio histórico y documental, las instituciones académicas de estudiarlo con independencia, libertad y rigor, y la sociedad de conocerlo, apropiárselo y transmitirlo a las nuevas generaciones.
Condecoración a Frank Moya Pons
A través del Decreto 597-26, el presidente Abinader impuso la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella al historiador Frank Moya Pons. La distinción reconoce una vida dedicada al estudio, la investigación, la enseñanza y el conocimiento del país.
«Hoy tengo el honor, como presidente de la República, de imponerle a Frank Moya Pons esta condecoración, y quiero decir que lo hago no solamente en nombre del Gobierno, lo hago en nombre de la República Dominicana», expresó Abinader.
Al recibir la medalla, Moya Pons manifestó que la condecoración lo sorprende y conmueve. Sostuvo que acepta con humildad el reconocimiento porque considera que sus cinco décadas de trabajo no han sido un logro individual, sino el fruto del amor y apoyo de su familia y del acompañamiento de sus colegas de la Academia.
Medallas a once miembros de número
El jefe de Estado también impuso medallas a los miembros de número de la Academia presentes en el acto: Manuel García Arévalo, Bernardo Vega, Fernando Pérez Memén, Eugenio Pérez Montás, Mu-Kien Sang Ben, Raymundo González, José del Castillo, Edwin Espinal Hernández, Miguel Guerrero, Eduardo J. Tejera y Herbert Stern. Asimismo, se hizo entrega de una medalla al propio presidente Abinader por el 95.° aniversario de la entidad y de libros de diferentes autores.
El mandatario felicitó al presidente de la Academia, Miguel Reyes Sánchez, y a todos sus miembros por los 95 años de trayectoria institucional. Cerró su intervención con un llamado a utilizar la historia como herramienta de futuro: «Conocer nuestra historia es saber de dónde venimos. Preservarla es comprender quiénes somos. Pero aprender de ella es decidir quiénes queremos ser».
La Academia Dominicana de la Historia fue creada mediante el Decreto núm. 186 del 23 de julio de 1931.
















