Por Kinller Moquete
Antes de salir de vacaciones solemos revisar documentos, equipaje, medicamentos, rutas y reservas. Cerramos puertas, aseguramos ventanas y pedimos a alguien que vigile la vivienda. Sin embargo, con frecuencia olvidamos otra forma de seguridad: la preparación energética del hogar.
Una casa desocupada no debería continuar consumiendo como si la familia permaneciera en ella. Tampoco debe ser desconectada sin criterio. La responsabilidad consiste en distinguir entre lo innecesario y lo esencial, reducir riesgos y dejar cada sistema en una condición compatible con el tiempo de ausencia.
Los videos de la campaña Dominicana Eficiente muestran una escena que debería convertirse en ritual: antes de cerrar la puerta, recorrer la vivienda y desconectar los equipos que no serán utilizados. Esa pausa de pocos minutos puede evitar consumos en espera, proteger dispositivos frente a determinadas variaciones eléctricas y contribuir a una salida más ordenada.
Lo que puede descansar
Televisores, consolas, equipos de sonido, computadoras, monitores, impresoras, microondas, cafeteras, cargadores y regletas asociadas a aparatos no esenciales pueden desconectarse de manera segura, siempre conforme a las instrucciones de cada fabricante. No basta con apagar mediante el control remoto, porque muchos equipos permanecen en espera.
Las luces interiores y exteriores deben revisarse. Solo deberían permanecer encendidas aquellas que respondan a una necesidad real de seguridad y, de ser posible, mediante temporizadores, sensores o sistemas eficientes. Dejar toda la vivienda iluminada durante días no garantiza por sí mismo mayor protección y sí produce un consumo continuo.
El aire acondicionado debe apagarse si la ausencia es prolongada, salvo que exista una necesidad técnica específica. En ausencias breves, cualquier configuración debe responder al uso real del espacio y a las recomendaciones del equipo. Enfriar una habitación sin personas es pagar por un confort que nadie recibe.
También conviene cerrar llaves de agua cuando sea apropiado, revisar calentadores y verificar que no existan aparatos de calor conectados. Plancha, estufa eléctrica, horno, freidora, tostadora y equipos semejantes merecen una comprobación directa. La memoria puede fallar; una lista escrita reduce la ansiedad y mejora la seguridad.
Lo que debe continuar funcionando
La nevera requiere un tratamiento especial. Si contiene alimentos, medicamentos u otros productos que deben conservarse, no debe desconectarse ni llevarse a una temperatura que comprometa su seguridad. Conviene revisar el cierre de la puerta, retirar productos que puedan deteriorarse durante la ausencia y mantener una configuración adecuada.
Si la nevera estará completamente vacía y el fabricante permite desconectarla, debe limpiarse, secarse y dejarse con la puerta entreabierta para evitar humedad y malos olores. No es suficiente retirar el enchufe y cerrarla. La decisión debe tomarse según el tiempo de viaje, el contenido y las instrucciones del equipo.
Sistemas de alarma, cámaras, módems necesarios para la vigilancia, bombas, equipos médicos, iluminación programada y otros dispositivos esenciales pueden requerir continuidad. Deben estar bien mantenidos, conectados correctamente y, cuando corresponda, protegidos mediante soluciones técnicas adecuadas. Una regleta común no sustituye la evaluación de un electricista ni un sistema de protección diseñado para cargas críticas.
Vacaciones para la familia, no para la prudencia
La ausencia prolongada amplifica las consecuencias de una avería. Un cable deteriorado, un enchufe caliente o un equipo defectuoso puede pasar inadvertido durante días. Por eso, la revisión antes de viajar no debe limitarse al ahorro. Es también una medida de prevención.
Conviene evitar improvisaciones de último minuto. Desconectar tirando del cable, manipular tomas mojadas, sobrecargar extensiones o intervenir instalaciones sin conocimiento técnico crea más riesgos de los que pretende resolver. La desconexión debe hacerse sujetando el enchufe, con las manos secas y sin forzar conexiones dañadas.
Desde el punto de vista financiero, el beneficio es evidente: durante las vacaciones, la factura debería reflejar una disminución en los consumos variables, no la continuidad de hábitos que ya no producen utilidad. Si la vivienda vacía mantiene un nivel elevado, puede existir un equipo esencial de alta demanda, una avería, una configuración inadecuada o un consumo que merece investigación.
Desde la perspectiva ambiental, una casa que reduce su demanda durante la ausencia evita generación innecesaria. El efecto de una vivienda puede parecer pequeño; el de miles de familias que viajan durante un feriado deja de serlo. Allí radica el poder de una campaña pública: convertir una conducta individual en una práctica colectiva.
El protocolo de la última vuelta
Propongo institucionalizar en cada familia la “última vuelta”. Una persona revisa habitaciones, otra la cocina y otra los equipos de entretenimiento o trabajo. Se confirma qué permanecerá conectado y por qué. La lista puede conservarse en el teléfono y reutilizarse en cada viaje.
La responsabilidad energética no debe convertirse en preocupación excesiva. Al contrario, una vivienda preparada permite viajar con mayor tranquilidad. Saber que las luces innecesarias están apagadas, los equipos no esenciales desconectados y los sistemas críticos protegidos libera a la familia de dudas evitables.
Antes de disfrutar del destino, cuidemos la casa que dejamos atrás. Las vacaciones comienzan mejor cuando la prudencia cierra la puerta con nosotros.
Recomendaciones prácticas
- Prepare una lista de verificación antes del día del viaje.
- Desconecte televisores, cargadores, computadoras, microondas y aparatos no esenciales.
- Apague la climatización en espacios que permanecerán vacíos.
- Mantenga conectados únicamente los sistemas esenciales y compruebe su buen estado.
- Si la nevera contiene alimentos o medicamentos, conserve una temperatura segura.
- Si la nevera estará vacía y se desconectará, límpiela, séquela y deje la puerta entreabierta.
- Revise planchas, hornos, cafeteras, calentadores y otros aparatos de calor.
- No manipule instalaciones defectuosas; solicite asistencia técnica competente.
Guarde una lista de “última vuelta” en su teléfono y compártala con familiares, vecinos y compañeros de trabajo antes del próximo feriado.
Nota de transparencia: Este artículo forma parte de un apoyo a una campaña de concientización desarrollada en colaboración con la Superintendencia de Electricidad, bajo la iniciativa #DominicanaEficiente.












