Washington.- El Gobierno de Estados Unidos intensificó durante el fin de semana su campaña diplomática para que países de América Latina reconsideren o suspendan contratos y proyectos con determinadas empresas tecnológicas chinas.
La estrategia incluyó mensajes difundidos por funcionarios estadounidenses en redes sociales, en los que se advierte sobre supuestos riesgos de seguridad asociados a proveedores como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI.
Las afirmaciones corresponden a la posición del Gobierno estadounidense y son rechazadas por China.
EE.UU. vincula empresas con intereses del Gobierno chino
El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, afirmó que las tecnologías de esas compañías estarían sujetas a decisiones del Gobierno chino.
Según la posición de Washington, la legislación de China obligaría a determinados proveedores tecnológicos a cooperar con sus organismos de inteligencia.
Estados Unidos sostiene que esa situación podría generar riesgos relacionados con espionaje, ataques informáticos o interrupciones de redes.
Embajador en Argentina replica advertencias
El mensaje fue replicado por el embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, quien instó a los socios de Washington en la región a optar por proveedores que Estados Unidos considere confiables.
Lamelas sostuvo que la medida sería necesaria para proteger la seguridad de las redes, la información de los ciudadanos y la soberanía tecnológica.
Las advertencias han tenido especial repercusión en Argentina debido a proyectos y acuerdos relacionados con Huawei.
Caso de Neuquén eleva tensión
El material suministrado señala que este mes la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires advirtió sobre una posible revocación de visas a al menos 18 directivos de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF).
La advertencia estaría relacionada con la eventual concreción de un acuerdo con Huawei.
CALF es señalada en el texto como una de las principales distribuidoras de energía de la Patagonia.
China acusa a EE.UU. de interferir
La Embajada de China en Argentina respondió previamente a las presiones estadounidenses y acusó a Washington de obstaculizar la cooperación entre China y Argentina.
Pekín sostuvo que ese tipo de medidas afecta la capacidad de otros países para tomar decisiones soberanas sobre sus relaciones comerciales y tecnológicas.
La representación diplomática china también rechazó las acusaciones estadounidenses sobre Huawei y cuestionó los mecanismos de presión utilizados por Washington.
Disputa se extiende al terreno tecnológico
La confrontación entre Estados Unidos y China en América Latina no se limita al comercio tradicional.
Las telecomunicaciones, infraestructura digital, seguridad informática y redes estratégicas se han convertido en áreas centrales de competencia entre ambas potencias.
Washington busca reducir la presencia de proveedores chinos en sectores que considera sensibles, mientras Pekín defiende sus relaciones comerciales y tecnológicas con gobiernos y empresas de la región.
Huawei permanece en el centro de la controversia
Huawei ha sido una de las empresas más señaladas por Estados Unidos dentro de esta estrategia.
Washington sostiene que la participación de la compañía en redes de telecomunicaciones podría representar riesgos para la seguridad.
China y Huawei han rechazado reiteradamente ese tipo de acusaciones, mientras distintos países enfrentan decisiones sobre proveedores, costos, infraestructura y seguridad tecnológica.
América Latina, escenario de competencia estratégica
La disputa muestra cómo América Latina se ha convertido en un espacio relevante dentro de la competencia global entre Estados Unidos y China.
Las decisiones sobre telecomunicaciones, redes digitales e infraestructura tecnológica ya no son vistas únicamente como asuntos comerciales.
También involucran consideraciones de seguridad, soberanía, relaciones diplomáticas y alineamientos geopolíticos.
La presión estadounidense y la respuesta china reflejan una competencia que probablemente continuará influyendo sobre las decisiones tecnológicas de gobiernos y empresas de la región.











