El Mando Central de EE.UU. ejecutó bombardeos de gran escala contra posiciones de la Guardia Revolucionaria iraní, desencadenando una ofensiva de represalia con misiles y drones que afectó bases militares en Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania e Irak, mientras el precio del crudo Brent superó los 95 dólares por barril.
Washington justificó los ataques como respuesta a supuestos intentos de Irán de sembrar minas en el estratégico estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump defendió la legitimidad de la operación y amenazó con una ofensiva «aún mayor» si Teherán ejecutaba represalias, advirtiendo que, de concretarse, «quedará muy poco de la República Islámica de Irán».
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes y el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, aseguraron que Estados Unidos se arrepentirá de la agresión y prometieron «golpes aplastantes y devastadores» contra el personal y las bases del ejército estadounidense en la región.
Civiles alcanzados: el ataque a una boda en Kuhestak
Medios iraníes difundieron videos que muestran daños en un edificio residencial de la ciudad de Kuhestak, en la provincia de Hormozgán, donde se celebraba una ceremonia de boda al momento del impacto de la metralla de misiles estadounidenses. Según los reportes, el incidente causó al menos cinco muertos y 68 heridos.
El jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, condenó el hecho y lo calificó como «masacre de civiles inocentes», prometiendo una respuesta. La Cruz Roja iraní reportó que la mayoría de los heridos eran mujeres y niños.
Represalias iraníes en múltiples frentes
Las Fuerzas Terrestres de la Guardia Revolucionaria ejecutaron ataques simultáneos contra posiciones estadounidenses en Jordania, Baréin y Erbil, Irak. Además, realizaron un ataque combinado con misiles y drones contra el puesto de mando de la base aérea Ali Al Salem, en Kuwait, en el marco de lo que denominaron «operación Castigo al Agresor».
Decenas de drones tipo Arash impactaron sistemas de radar y posiciones militares en las bases de Al Dhafra y Al Minhad, en Emiratos Árabes Unidos, así como en la base Sheikh Isa, en Baréin. El Mando General de las Fuerzas de Defensa de Baréin informó que sus sistemas interceptaron y destruyeron varios de los ataques aéreos iraníes, y subrayó que «el uso deliberado de misiles y drones contra civiles constituye una flagrante violación del derecho internacional humanitario».
Petroleros en llamas y el estrecho de Ormuz bajo presión
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que dos petroleros que navegaban por una ruta que calificó de irregular explotaron al chocar con minas y quedaron inmovilizados, con ambas embarcaciones en llamas. Según Axios, es la primera vez que EE.UU. ataca directamente buques cisterna iraníes, en lugar de limitarse a bloquear su tránsito por el estrecho.
La Guardia Revolucionaria advirtió que prepara nuevas sanciones contra las navieras que operen al servicio de EE.UU. sin utilizar la ruta que Teherán considera legal. Cuatro miembros de la Fuerza Aeroespacial del CGRI murieron en la provincia de Kermanshah durante uno de los ataques.
Impacto económico: el petróleo sube por tercer día consecutivo
La escalada militar tuvo un efecto inmediato en los mercados energéticos. Los futuros del crudo Brent superaron los 95 dólares por barril el miércoles, su nivel más alto en casi seis semanas, mientras el West Texas Intermediate (WTI) se cotizó cerca de los 91 dólares por barril, el valor más elevado desde el 22 de julio.
El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, se mantiene como el epicentro de la tensión. Analistas advierten que una interrupción prolongada del tráfico marítimo en esa vía podría profundizar el alza de los precios energéticos a escala global, con repercusiones directas en economías importadoras de combustible, incluidos los países del Caribe.












