Washington.- Estados Unidos prepara nuevas medidas de presión económica contra Irán, en medio de las persistentes tensiones entre ambos países y del debate sobre hasta qué punto las sanciones pueden modificar la posición del Gobierno iraní.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que Washington aplicará contra Teherán medidas que, según sus palabras, “nunca se han visto”.
El anuncio se produce después de décadas de restricciones económicas sobre Irán y en un contexto en el que Washington continúa evaluando mecanismos adicionales para limitar sus fuentes de financiamiento y comercio exterior.
Décadas de sanciones sin capitulación iraní
Irán ha estado sometido desde finales de la década de 1970 a distintas sanciones impuestas por Estados Unidos y, en diversos períodos, por organismos y gobiernos internacionales.
El material suministrado señala que Washington ha ampliado recientemente las medidas contra sectores marítimos, energéticos y financieros vinculados con Teherán.
También se han aplicado restricciones contra empresas, personas y redes que las autoridades estadounidenses consideran relacionadas con operaciones financieras, comerciales o militares iraníes.
Pese a esa presión, Teherán no ha aceptado las condiciones planteadas por Washington.
Economista advierte sobre límites de las sanciones
El economista Djavad Salehi-Isfahani, investigador asociado a la Iniciativa para Oriente Medio del Centro Belfer de la Escuela Kennedy de Harvard, sostiene que las sucesivas sanciones han tenido efectos importantes sobre la población iraní.
Sin embargo, según el análisis citado en el material, hasta ahora esas medidas no han conseguido alcanzar uno de los principales objetivos políticos atribuidos a la estrategia estadounidense: forzar una capitulación del Gobierno iraní.
El experto plantea que el deterioro económico ha incrementado las dificultades de la vida cotidiana, pero no necesariamente ha producido un cambio político en Teherán.
Congreso estudia aranceles contra compradores de productos iraníes
Entre las alternativas evaluadas en Estados Unidos figura un proyecto legislativo que permitiría al presidente Donald Trump imponer aranceles de hasta 100 % a países o empresas que compren productos iraníes.
La iniciativa, según el material proporcionado, busca elevar el costo económico para los socios comerciales de Teherán.
Sin embargo, también enfrenta críticas debido al impacto que podría tener sobre las relaciones comerciales de Estados Unidos con grandes economías como China e India.
Sus detractores advierten que una estrategia de ese tipo podría generar efectos económicos adversos para el propio mercado estadounidense.
Washington evalúa sanciones contra entidades chinas
Un análisis de Reuters citado en el material sostiene que Estados Unidos también estudia posibles restricciones contra bancos, empresas y personas de China vinculadas comercialmente con Irán.
Estas medidas buscarían dificultar las operaciones financieras y comerciales utilizadas por Teherán para mantener sus exportaciones y obtener ingresos pese a las sanciones.
El material suministrado también atribuye a Reuters la afirmación de que medidas recientes habrían permitido congelar aproximadamente US$500,000 millones en criptomonedas vinculadas a Irán.
Esa cifra corresponde a la información citada en la fuente proporcionada y no se acompaña en el material de detalles adicionales que permitan evaluar de manera independiente su alcance.
Un bloqueo terrestre enfrentaría grandes dificultades
Otra de las posibilidades mencionadas es el establecimiento de mayores restricciones sobre las fronteras terrestres iraníes.
Según el material, algunos funcionarios estadounidenses e israelíes habrían planteado la posibilidad de impulsar un bloqueo terrestre, medida que requeriría la cooperación de países vecinos como Irak, Turquía, Pakistán, Afganistán, Turkmenistán, Azerbaiyán y Armenia.
La extensa geografía fronteriza iraní y la presencia de zonas montañosas convertirían una operación de ese tipo en una tarea especialmente compleja.
Además, su ejecución dependería de la disposición de varios gobiernos de la región a participar.
Economía iraní ha desarrollado mecanismos de resistencia
A pesar del deterioro económico atribuido a las sanciones, el material sostiene que Irán ha logrado mantener mecanismos internos para amortiguar parte de sus efectos.
Entre ellos se encuentran programas de transferencias monetarias dirigidos principalmente a sectores de bajos ingresos.
Estas políticas habrían permitido reducir parcialmente el impacto de la inflación y las restricciones económicas sobre las familias más vulnerables.
No obstante, las transferencias no han eliminado las consecuencias acumuladas de años de sanciones ni las presiones sobre el costo de vida.
Presión económica enfrenta una apuesta de largo plazo
El análisis citado de The Wall Street Journal plantea que la estrategia estadounidense parte de una premisa: que Irán cederá antes de que Washington tenga que modificar su propia estrategia.
Sin embargo, mediadores y especialistas mencionados en el material advierten que Teherán lleva décadas adaptándose a restricciones económicas internacionales.
Por esa razón, consideran incierto que una mayor presión económica sea suficiente por sí sola para provocar un cambio sustancial en la posición del Gobierno iraní.
Riesgo de prolongación de las tensiones
El material también plantea que una prolongación de la confrontación podría incrementar los costos para ambas partes.
Si Irán logra resistir durante un período prolongado, podría mantener su influencia sobre áreas estratégicas como el estrecho de Ormuz, aumentando las tensiones regionales.
A su vez, una ampliación de las sanciones y restricciones comerciales podría tener repercusiones sobre terceros países y sobre los mercados internacionales.
La confrontación entre Washington y Teherán continúa así desarrollándose tanto en el terreno económico como en el político y estratégico, sin que exista hasta ahora una señal clara de que alguna de las partes esté dispuesta a ceder.












