La Armada de Estados Unidos enfrenta dificultades para reabastecer sus buques en puertos de Oriente Medio debido al riesgo de posibles ataques de represalia por parte de Irán, según informó este viernes Politico, citando fuentes familiarizadas con la situación.
De acuerdo con el reporte, las fuerzas navales estadounidenses estarían evitando utilizar varios de los puertos cercanos a territorio iraní que anteriormente formaban parte de sus operaciones logísticas habituales.
“No pueden operar desde ninguno de los puertos cercanos a Irán que solían usar, y por eso todo el reabastecimiento se hace desde Diego García, que queda a unas 2,000 o 3,000 millas”, afirmó una fuente cercana al Pentágono citada por el medio.
Diego García, ubicada en el océano Índico, se encuentra aproximadamente entre 3,200 y 4,800 kilómetros de las zonas de operaciones mencionadas, lo que aumenta las distancias y las exigencias logísticas para la Armada estadounidense.
Desgaste de los portaaviones
Según Politico, la situación se produce en momentos en que la Armada de Estados Unidos enfrenta una elevada demanda operacional debido a los prolongados despliegues asociados a las tensiones con Irán.
Los portaaviones USS Gerald R. Ford y USS Abraham Lincoln regresan de despliegues prolongados y requieren trabajos de mantenimiento.
A este escenario se suma el USS Theodore Roosevelt, que, según el reporte, partirá desde San Diego en las próximas semanas para cumplir una misión que podría extenderse más allá de los siete meses habituales.
Las operaciones prolongadas de los grupos de ataque de portaaviones implican una elevada demanda de mantenimiento, personal, combustible, municiones y apoyo logístico.
Pentágono rechaza señales de debilidad
A pesar de las dificultades descritas en el reporte, funcionarios estadounidenses han rechazado que la situación represente un debilitamiento de la capacidad militar del país.
“El Ejército de Estados Unidos sigue siendo la fuerza de combate más poderosa de la Tierra”, afirmó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, aseguró que el poder militar estadounidense “es más fuerte que nunca”.
Las declaraciones buscan responder a las interrogantes sobre el impacto que los prolongados despliegues militares y las dificultades logísticas podrían tener sobre la capacidad operativa de Estados Unidos en Medio Oriente.
El escenario adquiere especial relevancia debido a la tensión entre Washington y Teherán y a la importancia estratégica del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz para las operaciones militares y el comercio energético internacional.











