Por Kinller Moquete
Hablar del uso responsable del aire acondicionado en la República Dominicana exige equilibrio. El calor y la humedad no son abstracciones; afectan el descanso, la productividad, la conservación de determinados bienes y, en algunos casos, la salud. Sería insensible presentar el confort térmico como un lujo reprochable. Pero también sería irresponsable ignorar que la climatización puede representar una parte importante del consumo de una vivienda, una oficina o un comercio.
La eficiencia no enfrenta bienestar y ahorro. Busca reconciliarlos. El objetivo no es soportar temperaturas insoportables, sino evitar que el aire acondicionado trabaje contra puertas abiertas, filtros sucios, ventanas sin protección solar, espacios desocupados o configuraciones innecesariamente bajas.
La Superintendencia de Electricidad ha recomendado, dentro de sus orientaciones ciudadanas, utilizar temperaturas moderadas, mantener cerradas puertas y ventanas y procurar el buen estado de los equipos. Son consejos simples, pero contienen una verdad fundamental: el desempeño del aparato depende tanto de su tecnología como del entorno y de la conducta de quien lo utiliza.
El termostato no es un acelerador
Existe la creencia de que fijar una temperatura extremadamente baja hará que la habitación se enfríe más rápido. En muchos sistemas, el equipo trabajará con intensidad hasta alcanzar el valor programado, pero bajar excesivamente el termostato no convierte mágicamente el proceso en instantáneo. Lo que sí puede hacer es prolongar el funcionamiento y generar un ambiente más frío de lo necesario.
Una temperatura moderada, frecuentemente situada alrededor de 24 a 26 grados Celsius como referencia general para nuestro clima, puede ofrecer un balance entre confort y consumo. No debe asumirse como una regla rígida para todas las personas, espacios o condiciones médicas. La humedad, la cantidad de ocupantes, la exposición solar, el tipo de equipo y las necesidades particulares influyen. Lo importante es evitar los extremos y ajustar con criterio.
El ventilador puede complementar la climatización al mover el aire y mejorar la sensación térmica, lo que en determinados espacios permite utilizar una configuración menos exigente. Sin embargo, un ventilador no enfría una habitación desocupada; refresca a las personas mediante el movimiento del aire. Dejarlo funcionando sin nadie presente también constituye desperdicio.
Mantenimiento: ahorrar antes de reparar
Un filtro sucio reduce el flujo de aire y obliga al sistema a trabajar en condiciones menos favorables. La frecuencia de limpieza o sustitución dependerá del fabricante, del ambiente, del uso y de la presencia de polvo. La regla responsable es inspeccionarlo periódicamente y cumplir el programa de mantenimiento recomendado, en lugar de esperar a que disminuya el enfriamiento o aumente el ruido.
También deben revisarse drenajes, serpentines, aislamiento, conexiones y posibles fugas de refrigerante por personal calificado. Un equipo que pierde agua, emite olores, presenta hielo, vibra de forma anormal o tarda demasiado en alcanzar una temperatura razonable está enviando una advertencia. Ignorarla puede elevar el consumo y convertir una corrección manejable en una reparación costosa.
La selección del equipo importa. Un acondicionador sobredimensionado puede enfriar rápidamente sin controlar adecuadamente la humedad y encenderse y apagarse con frecuencia; uno insuficiente trabajará continuamente sin alcanzar el resultado esperado. Antes de comprar, conviene evaluar el tamaño del espacio, su orientación, aislamiento, ventanas, número de personas y fuentes internas de calor. La etiqueta de eficiencia y la tecnología disponible deben formar parte de la decisión, junto con el precio inicial.
La habitación también consume
No basta con mirar el aparato. Una puerta que no cierra, una ventana que deja escapar el aire o una cortina ausente frente al sol obligan a compensar pérdidas. Sellar filtraciones, utilizar cortinas o persianas, reducir la entrada directa de radiación y mantener despejadas las salidas de aire puede mejorar el resultado.
Programar el apagado automático evita que el equipo continúe funcionando después de que las personas se han dormido, retirado o alcanzado el confort deseado. En oficinas y comercios, la climatización debe responder a horarios y zonas realmente ocupadas. Enfriar pasillos, salones vacíos o áreas fuera de servicio es convertir recursos en aire que nadie aprovecha.

El confort tiene una dimensión financiera y ambiental
Cada grado de exigencia, cada hora adicional y cada pérdida de aire se reflejan en el esfuerzo del equipo. El impacto final variará según la tarifa, la eficiencia, el tamaño y los hábitos, pero la dirección es clara: un sistema bien mantenido y utilizado racionalmente requiere menos energía para ofrecer el servicio esperado.
Ese ahorro protege el presupuesto y prolonga potencialmente la vida útil del aparato. Además, reduce la demanda que debe atender el sistema eléctrico. En una matriz que todavía utiliza combustibles para una parte relevante de la generación, consumir menos cuando no es necesario contribuye a disminuir impactos ambientales.
No se trata de convertir el termostato en motivo de conflicto familiar o laboral. Se trata de acordar reglas razonables: cerrar puertas, evitar temperaturas extremas, apagar en áreas vacías, utilizar temporizadores y reportar fallas. La eficiencia funciona mejor cuando se convierte en norma compartida y no en imposición ocasional.
En un país tropical, el confort es legítimo. El derroche no tiene por qué serlo. Aprendamos a enfriar los espacios sin congelar el presupuesto ni aumentar innecesariamente nuestra huella ambiental. La verdadera modernidad no consiste en consumir más, sino en obtener mejores resultados con inteligencia.
Recomendaciones prácticas
- Utilice una temperatura moderada y ajústela a las condiciones reales del espacio.
- Mantenga cerradas puertas y ventanas mientras funciona el equipo.
- Inspeccione y limpie los filtros según el uso y las instrucciones del fabricante.
- Use temporizadores o programación automática cuando estén disponibles.
- Apague la climatización en espacios desocupados.
- Proteja las ventanas de la radiación solar directa y selle filtraciones de aire.
- Solicite mantenimiento técnico ante ruidos, olores, hielo, goteos o pérdida de rendimiento.
- Antes de comprar, procure que la capacidad y la eficiencia del equipo correspondan al espacio.
Acuerde hoy una regla de climatización en su hogar u oficina y mida durante un mes si mejora el consumo sin sacrificar el bienestar.
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Nota de transparencia: Este artículo forma parte de una serie de artículos de concientización desarrollada en apoyo a la iniciativa #DominicanaEficiente.















