WASHINGTON. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a un eventual fracaso de las negociaciones de paz con Irán, en momentos en que el conflicto atraviesa una nueva escalada de tensión en Asia occidental.
Durante una entrevista telefónica con CNBC, el mandatario fue consultado sobre el impacto que podrían tener los bombardeos israelíes sobre Líbano en el proceso de negociación.
“Sinceramente, me da igual si se acabaron. De verdad que me da igual, me da completamente igual”, respondió Trump.
El presidente estadounidense aseguró que preguntaría directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre la situación en Líbano.
También descartó que el precio del petróleo vuelva a dispararse si Irán decide cerrar por completo el estrecho de Ormuz, una posibilidad reportada por medios estatales iraníes ante el estancamiento de las negociaciones.
“Creo que el petróleo se desplomará muy pronto”, afirmó Trump.
Exigencia nuclear como punto central
Pese a minimizar el estado de las conversaciones, Trump reiteró que cualquier acuerdo con Irán debe incluir una renuncia explícita de Teherán al desarrollo de armamento nuclear.
El mandatario sostuvo que los estadounidenses estarían dispuestos a pagar más por la gasolina si eso permite alcanzar ese objetivo.
“Una vez que se explica que todo esto se debe a que Irán tiene un arma nuclear, la gente está dispuesta a pagar un poco más”, expresó.
No obstante, el texto original señala que no existe evidencia que confirme que Irán posea armas nucleares o cuente con las condiciones para fabricarlas.
Trump insistió en que los precios de la gasolina bajarían rápidamente, aunque reiteró que no tiene prisa por desbloquear las conversaciones de paz con la nación persa.
“Si se acabaron, se acabaron. Si no, pues creo que se alargaron demasiado. Francamente, me parecieron muy aburridas”, declaró.
Escalada en medio de una tregua frágil
Las declaraciones se producen en medio de una tregua declarada a principios de abril, que Trump prorrogó por tiempo indefinido hasta nueva orden.
Sin embargo, la pausa en las hostilidades ha sido frágil desde el comienzo.
A principios de mayo, Estados Unidos e Irán protagonizaron un intercambio de ataques en el estrecho de Ormuz.
En esa ocasión, Teherán acusó a Washington de violar el alto el fuego.
La tensión continuó a finales de mayo, cuando Reuters reportó que el Ejército estadounidense bombardeó una instalación militar iraní en el área del estrecho de Ormuz.
En respuesta, Irán realizó un ataque de represalia contra posiciones estadounidenses en la región.
Además, el pasado sábado, el Comando Central de Estados Unidos confirmó que disparó un misil contra un buque mercante que navegaba por aguas internacionales del golfo de Omán con destino a un puerto iraní.
El escenario mantiene bajo presión las negociaciones, mientras Washington insiste en condiciones vinculadas al programa nuclear iraní y Teherán advierte sobre posibles respuestas ante nuevas acciones militares.











