MOSCÚ. — El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que el castigo será inevitable para los responsables del ataque contra una residencia estudiantil en la ciudad de Starobelsk, en la República Popular de Lugansk, hecho que Moscú atribuye a las Fuerzas Armadas de Ucrania.
El mandatario encabezó una reunión para abordar el avance de la investigación sobre el ataque y evaluar medidas de apoyo a las familias afectadas.
Durante el encuentro, Putin expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y ordenó que se preste la máxima atención a cada familia impactada por la tragedia.
El presidente ruso calificó el hecho como “un crimen sangriento cometido por la junta ucraniana”.
Según las autoridades rusas, la agresión dejó 21 personas muertas y más de 60 heridos.
El jefe de la República Popular de Lugansk, Leonid Pásechnik, denunció que se trató de un ataque deliberado “dirigido contra niños”.
De acuerdo con Pásechnik, entre las víctimas mortales figuran 18 mujeres y tres hombres.
En la reunión también participaron el fiscal general ruso, Alexánder Gutsan; la viceprimera ministra Tatiana Gólikova; el jefe del Comité de Investigación, Alexánder Bastrykin; y el jefe del distrito municipal de Starobelsk, Vladímir Chérnev.
Ataque con drones en varias oleadas
El hecho ocurrió la madrugada del 22 de mayo, cuando varios drones impactaron contra un edificio y una residencia estudiantil en Starobelsk.
Según funcionarios rusos, en el momento del ataque se encontraban 86 jóvenes dentro del lugar.
Las autoridades de Moscú aseguran que la acción fue deliberada y ejecutada por etapas.
De acuerdo con esa versión, un primer dron destruyó la residencia estudiantil y luego se produjeron nuevos ataques dirigidos contra los estudiantes que huían del lugar y contra los rescatistas que acudieron para retirar escombros.
Putin afirmó que no había ningún objetivo militar cerca de la residencia y sostuvo que el impacto no fue accidental.
Según el mandatario ruso, 16 drones atacaron el mismo punto en tres oleadas.
La comisionada de Derechos Humanos de Rusia, Yana Lantrátova, denunció que Ucrania “esperó a que los niños salieran corriendo” para atacar nuevamente.
Moscú calificó el hecho como un “acto terrorista” y un crimen de guerra, y abrió una investigación por terrorismo.
El Ministerio de Exteriores ruso también calificó el ataque como “bárbaro” y denunció el silencio de Occidente ante lo ocurrido.
La Cancillería rusa afirmó además que este tipo de ataques con armas de largo alcance suministradas a Kiev por países de la OTAN se realizan con “asistencia técnica de especialistas extranjeros” del bloque militar.
El caso vuelve a elevar la tensión entre Moscú y Kiev, en medio de acusaciones cruzadas por ataques contra objetivos civiles y militares en el marco del conflicto.












