La NASA prepara un recorrido inédito alrededor de la cara oculta lunar, en el primer viaje tripulado en más de 50 años.
La misión Artemis II de la NASA marcará un momento histórico en la exploración espacial: el regreso de astronautas a la órbita lunar, incluyendo un recorrido alrededor de la cara oculta de la Luna, una región que ningún ser humano ha observado directamente desde el espacio profundo.
Un viaje más allá de lo conocido
El vuelo, programado para abril de 2026, llevará a cuatro astronautas a bordo de la nave Orion en una misión de aproximadamente 10 días.
Durante ese tiempo, la tripulación se desplazará miles de kilómetros más allá de la Luna, alcanzando una distancia récord respecto a la Tierra.
El punto más crítico será cuando la nave rodee la cara oculta del satélite, a unos 7,400 kilómetros de su superficie, una zona invisible desde nuestro planeta.
La cara oculta: el gran reto
Explorar esta región representa uno de los mayores desafíos de la misión.
Al pasar por el lado oculto de la Luna, la nave perderá comunicación con la Tierra durante varios minutos, lo que obliga a confiar completamente en los sistemas automatizados y en la preparación de la tripulación.
Además, los astronautas tendrán una ventana muy limitada —de apenas unas horas— para observar y documentar esta zona, dependiendo de la iluminación solar.
Una trayectoria diseñada para la seguridad
Artemis II utilizará una trayectoria conocida como “retorno libre”, lo que significa que, incluso ante fallos técnicos, la nave seguiría una ruta natural de regreso a la Tierra gracias a la gravedad.
Este tipo de trayectoria fue clave en las misiones Apolo y vuelve a implementarse como medida de seguridad en esta nueva etapa de exploración.
Pruebas clave para el futuro
Más allá del recorrido, la misión tiene un objetivo fundamental: probar todos los sistemas necesarios para futuras misiones con aterrizaje.
Entre los elementos que serán evaluados están:
- soporte vital para humanos
- navegación en espacio profundo
- resistencia a radiación
- comunicaciones fuera de la órbita terrestre
Estos datos serán determinantes para las próximas fases del programa Artemis, incluyendo el regreso del ser humano a la superficie lunar.
Más que una misión científica
Artemis II no solo representa un avance tecnológico.
También forma parte de una nueva carrera espacial, donde Estados Unidos busca consolidar su liderazgo frente a potencias como China, que ya ha explorado la cara oculta de la Luna con misiones no tripuladas.
Un paso hacia el futuro
El recorrido alrededor de la cara oculta no es el destino final, sino el comienzo.
La misión servirá como ensayo para futuras expediciones que buscan establecer una presencia permanente en la Luna y preparar el camino hacia Marte.

















