Más de 200 denuncias en días revelan un patrón de acoso en el periodismo y reactivan el debate sobre poder y silencio.
Una ola de denuncias por presunto acoso sexual en el ámbito periodístico está sacudiendo a Colombia, en un movimiento que ya es comparado con el fenómeno global del #MeToo.
En apenas ocho días, la iniciativa #YoTeCreoColega ha recibido más de 200 testimonios de periodistas que denuncian situaciones de acoso en sus entornos laborales.
Una reacción en cadena
El detonante fue un comunicado del canal Caracol Televisión, que informó haber recibido denuncias contra dos de sus presentadores por presunto acoso sexual, activando sus protocolos internos.
Poco después, periodistas como Catalina Botero comenzaron a compartir mensajes en redes sociales que rápidamente se convirtieron en un punto de encuentro para nuevas denuncias.
Testimonios que abarcan décadas
Las denuncias recibidas abarcan hechos ocurridos entre 1993 y 2025, lo que evidencia que el problema no es reciente, sino estructural.
Muchas de las víctimas han identificado a sus presuntos agresores y a los medios donde ocurrieron los hechos, aportando además material que podría respaldar sus relatos.
Aunque la mayoría de los testimonios provienen de mujeres, también se han recibido denuncias de hombres y reportes anónimos.
El peso del silencio
El caso ha puesto en evidencia un patrón: durante años, muchas de estas situaciones no fueron denunciadas públicamente por temor a represalias, pérdida de empleo o falta de mecanismos efectivos de protección.
El periodismo, una profesión que fiscaliza el poder, se enfrenta ahora a cuestionamientos sobre sus propias dinámicas internas.
Redes sociales como catalizador
El papel de las redes ha sido clave para amplificar las denuncias.
En cuestión de horas, lo que comenzó como reacciones individuales se transformó en un movimiento colectivo que ha obligado a medios y figuras públicas a responder.
Un problema estructural
Especialistas señalan que el acoso en los medios responde a relaciones de poder desiguales, donde figuras con mayor visibilidad o jerarquía pueden ejercer presión sobre colegas en posiciones más vulnerables.
El fenómeno también expone la falta de protocolos eficaces en muchas redacciones.
Un impacto que trasciende Colombia
El caso ha generado repercusión en toda América Latina, donde situaciones similares han sido denunciadas en distintos países, pero pocas veces con este nivel de visibilidad.
El movimiento podría impulsar cambios en la industria mediática, tanto en políticas internas como en cultura organizacional.
Un sector bajo escrutinio
La ola de denuncias ha puesto a los medios frente a un desafío complejo: investigar, responder y transformar prácticas internas sin comprometer su credibilidad pública.
El desarrollo de este movimiento marcará el rumbo de cómo el periodismo aborda sus propias fallas en materia de equidad y protección laboral.















