Kiev.– Varios líderes europeos reaccionaron con preocupación ante la escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, haciendo un llamado a la moderación y al respeto del derecho internacional.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificaron la situación como “de gran preocupación” e instaron a todas las partes a ejercer la máxima contención. En un comunicado conjunto pidieron proteger a la población civil y cumplir plenamente con las normas internacionales.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, describió los acontecimientos como “peligrosos” y anunció la retirada del personal no esencial de la UE en la región. Indicó además que mantiene contactos con autoridades israelíes y otros actores regionales para explorar vías diplomáticas.
Reacciones de países europeos
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que el estallido del conflicto podría tener graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales.
Reino Unido informó que está preparado para proteger sus intereses en la región y reforzó sus capacidades defensivas. El primer ministro británico, Keir Starmer, señaló que aviones británicos participan en operaciones defensivas coordinadas.
En una declaración conjunta, Francia, Alemania y Reino Unido afirmaron no haber participado en los ataques y reiteraron su compromiso con la estabilidad regional y la protección de la vida civil.
Suiza expresó estar profundamente alarmada y pidió el pleno respeto de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional humanitario. Indicó que su representación diplomática en Teherán continúa operando, aunque con personal reducido.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Turk, condenó los ataques e instó a retomar las negociaciones, advirtiendo que la escalada solo generará “muerte, destrucción y miseria humana”.
Advertencias sobre impacto económico y regional
El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, describió la situación como frágil y advirtió sobre posibles nuevas escaladas. En la misma línea, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, calificó los hechos como una “grave escalada”.
Desde Europa del Este, Letonia informó que mantiene contacto constante con sus fuerzas desplegadas en misiones internacionales, mientras que Polonia aseguró que su personal diplomático en la región se encuentra a salvo.
Hungría alertó sobre posibles consecuencias económicas, especialmente en el suministro petrolero mundial, señalando que interrupciones podrían tensionar los mercados y elevar los precios.
Italia y Portugal también indicaron que siguen de cerca la evolución de los acontecimientos y mantienen coordinación con aliados internacionales.
El conjunto de reacciones evidencia la preocupación europea por evitar una expansión del conflicto y por impulsar salidas diplomáticas que reduzcan la tensión en Medio Oriente.












