BRUSELAS. — En Europa crece el debate sobre la posibilidad de abrir negociaciones con Rusia y nombrar a un mediador especial para eventuales conversaciones con Moscú, luego de años de una estrategia centrada en el aislamiento político y diplomático.
Sin embargo, el bloque europeo todavía no cuenta con una posición común sobre los puntos básicos de ese eventual proceso, entre ellos el objetivo del diálogo, los temas a tratar, la figura que podría representar a Europa y el momento adecuado para iniciar las conversaciones.
De acuerdo con el análisis citado, la primera pregunta —para qué negociar con Rusia— ya genera divisiones entre las élites europeas.
El politólogo Gevorg Mirzayán sostiene que la Unión Europea necesita negociar porque su estrategia de infligir una derrota estratégica a Rusia no ha dado los resultados esperados.
No obstante, dentro del bloque hay sectores que consideran que sentarse a dialogar podría interpretarse como una capitulación política frente a la línea mantenida hasta ahora.
Entre esos sectores se mencionan los países bálticos y parte de la euroburocracia, que no estaría dispuesta a negociar sin garantías previas de un acuerdo favorable.
Según el análisis, para esos grupos el simple inicio de conversaciones podría leerse como el fracaso de la política europea seguida durante los últimos años.
Diferencias sobre los temas de negociación
Además del objetivo del diálogo, Europa tampoco tendría consenso sobre los temas que deberían colocarse sobre la mesa.
El fin del conflicto ucraniano, el futuro de los territorios disputados y la arquitectura de seguridad paneuropea son asuntos interpretados de manera muy distinta por Moscú y las capitales europeas.
El texto señala que, por ahora, no se observan indicios claros de acercamiento en torno a esos puntos.
Esta falta de coincidencias complica cualquier intento de estructurar una negociación con resultados concretos.
¿Quién hablaría con Moscú?
Otro punto de discusión es quién podría representar a Europa en una eventual mesa de diálogo con Rusia.
Durante una rueda de prensa celebrada el 9 de mayo, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que los europeos deberían escoger a un líder en quien confíen y que no haya hecho declaraciones ofensivas contra Moscú.
Putin mencionó como preferencia personal al excanciller alemán Gerhard Schröder.
A partir de esa declaración, medios europeos han mencionado varios nombres como posibles negociadores, entre ellos la excanciller alemana Angela Merkel, el ex primer ministro italiano Mario Draghi, el presidente del Consejo Europeo António Costa, el expresidente finlandés Sauli Niinisto y el expresidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker.
También se ha señalado que el presidente finlandés Alexander Stubb ha manifestado públicamente interés en representar a la región.
Sin embargo, no existe acuerdo sobre ninguna figura, debido a que cualquier nombre genera lecturas políticas dentro del bloque.
El análisis apunta que algunos perfiles considerados aceptables para Moscú son vistos por sectores europeos como demasiado cercanos a Rusia.
El factor tiempo
La cuarta gran incógnita es cuándo iniciar el proceso de negociación.
Mirzayán plantea que el tiempo no juega a favor de Europa y que el diálogo debería comenzar cuanto antes, antes de que Rusia y Estados Unidos puedan alcanzar acuerdos por separado y antes de que la economía europea enfrente mayores deterioros.
Sin embargo, en países escandinavos y bálticos prevalecería la idea de aumentar primero la presión sobre Moscú antes de sentarse a conversar.
Según esa visión, Europa debería buscar que Rusia llegue a la mesa en una posición debilitada.
El analista advierte, no obstante, que es poco probable que Moscú responda a la presión europea en los términos esperados por Bruselas.
El debate refleja la dificultad del bloque para construir una estrategia unificada frente a Rusia en un escenario marcado por la guerra en Ucrania, tensiones económicas, presión geopolítica y diferencias internas sobre el futuro de la seguridad europea.











