El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pedirá formalmente a la Unión Europea la activación del mecanismo anticoerción, una herramienta de defensa comercial diseñada para responder a medidas de presión económica de terceros países, tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles a varios Estados europeos por su presencia militar en Groenlandia.
De acuerdo con medios europeos citando al entorno del mandatario francés, Macron considera que la decisión de Washington representa una forma de coerción económica que amenaza la soberanía y la estabilidad comercial del bloque comunitario, por lo que insta a utilizar este instrumento, adoptado por la UE en 2023, pero que hasta ahora no ha sido aplicado.
El mecanismo anticoerción, apodado la “bazuca comercial”, permite a la Unión Europea adoptar contramedidas como la restricción del acceso a contratos públicos europeos, el bloqueo de inversiones específicas o la imposición de limitaciones comerciales, con el objetivo de disuadir presiones externas sobre cualquiera de los 27 Estados miembros.
Para su activación, la normativa europea exige la aprobación de al menos el 55 % de los países miembros, que representen como mínimo el 65 % de la población total de la Unión, un umbral que obliga a un amplio consenso político dentro del bloque.
La iniciativa de Macron surge luego de que Trump anunciara, a través de su plataforma Truth Social, la imposición de un arancel del 10 % a todos los productos exportados a Estados Unidos desde países de la OTAN que enviaron efectivos militares a Groenlandia. Entre los Estados señalados figuran Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. El mandatario estadounidense advirtió que dicha tasa aumentará al 25 % a partir del 1 de junio de 2026.
Ante esta escalada, los embajadores de la Unión Europea sostuvieron una reunión de emergencia en Bruselas para evaluar el impacto de las medidas y coordinar una respuesta común que preserve la unidad del bloque y evite una escalada comercial con Washington.
Diversos líderes europeos han expresado preocupación por la ofensiva arancelaria de Trump, señalando que este tipo de acciones podría desencadenar una “peligrosa espiral descendente” en las relaciones transatlánticas, al tiempo que han reiterado la defensa de la soberanía europea y del principio de cooperación entre aliados.
















