La brecha entre ingresos y costo de vida en Venezuela se mantiene como uno de los principales desafíos para los trabajadores del sector industrial. Según la Encuesta Coyuntura Industrial de Conindustria, el salario promedio de un obrero manufacturero privado fue de US$298 mensuales en el segundo trimestre de 2026, una cifra que no alcanza a cubrir ni la mitad del costo de alimentación de una familia de cinco personas.
El monto de la canasta alimentaria familiar se ubicó en US$727,89 en julio de 2026, de acuerdo con el Cendas-FVM. Aunque ese valor cayó 3,7% frente a los US$756,45 registrados en junio, sigue representando más del doble del salario promedio de un obrero industrial.
Diferencias según el tamaño de la empresa
Los ingresos varían considerablemente dependiendo del tamaño del empleador. En las pequeñas empresas, el salario promedio del obrero fue de US$256 mensuales; en las medianas, alcanzó US$271; y en las grandes, llegó a US$455. Incluso este último monto representa alrededor del 63% del costo de la canasta alimentaria familiar, lo que evidencia que el déficit salarial afecta a trabajadores de todos los estratos del sector.
La disparidad se amplía en cargos de mayor responsabilidad. En las pequeñas empresas, los profesionales y técnicos percibieron un promedio de US$487, mientras que los gerentes recibieron US$936. En las grandes empresas, esos ingresos alcanzaron US$896 y US$1.937, respectivamente.
Mejora interanual, pero insuficiente frente al costo de vida
La encuesta de Conindustria registra una mejoría en la remuneración promedio total de los trabajadores de la manufactura en comparación con el año anterior. El promedio pasó de US$466 en el segundo trimestre de 2025 a US$541 en el mismo período de 2026, un aumento del 16%.
Tito López, presidente de Conindustria, reconoció que las remuneraciones aún están por debajo de lo que el sector aspira a pagar. Sin embargo, vinculó la evolución salarial a la recuperación productiva: «A medida que vayamos recuperándonos económicamente, aumentando la producción, vamos aumentando salarios y sueldos», declaró al presentar los resultados.
Producción al alza, presión salarial persistente
El contexto productivo muestra señales positivas. La manufactura privada venezolana aumentó 6,5% su volumen de producción en el segundo trimestre de 2026 y acumuló un crecimiento de 8,1% en el primer semestre del año, según Conindustria. No obstante, la organización empresarial advierte que una recuperación más sostenida de la producción y de la capacidad instalada será necesaria para traducir ese crecimiento en mejoras salariales concretas.
La situación refleja una realidad compartida por millones de trabajadores venezolanos: los ingresos formales del sector privado, aunque en recuperación, siguen sin cubrir el costo básico de alimentación de una familia, lo que mantiene bajo presión la calidad de vida de quienes dependen del empleo industrial.
Fuente: Bancaynegocios.com / Bloomberg Línea, con datos de Conindustria y Cendas-FVM.














