NUEVA YORK.- Los presidentes y representantes de América Latina comenzaron este martes una intensa semana diplomática en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en un contexto marcado por el endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia el hemisferio, las disputas sobre soberanía, el combate militar al narcotráfico, la situación de Venezuela y el impacto de los conflictos internacionales sobre el petróleo.
El debate general se celebra en Nueva York del 22 al 26 de septiembre y concluirá el lunes 28, bajo el lema “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”.
Aunque la agenda oficial incluye desarrollo sostenible, cambio climático, salud, inteligencia artificial y paz internacional, buena parte de la atención latinoamericana está concentrada en las relaciones con Washington y en las diferentes respuestas regionales a la estrategia exterior del presidente estadounidense Donald Trump.
Lula abre el debate y vuelve a defender la soberanía regional
Como establece la tradición diplomática de la Asamblea General, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva abrió las intervenciones de los Estados miembros este martes, seguido por Trump.
Lula defendió el multilateralismo, cuestionó la pérdida de capacidad de la ONU para responder a las guerras y rechazó presiones externas sobre los países de América Latina.
El mandatario brasileño también abordó la lucha contra el crimen organizado, pero insistió en que la cooperación internacional debe desarrollarse respetando la soberanía de los Estados.
La postura brasileña contrasta con la de varios gobiernos de la región que han estrechado su cooperación con Washington en seguridad y operaciones contra organizaciones criminales transnacionales.
Trump y una política hemisférica más centrada en seguridad
Durante 2026, Estados Unidos ha colocado el combate contra los cárteles entre los ejes principales de su estrategia para el hemisferio.
En marzo, Trump reunió en Florida a dirigentes latinoamericanos y caribeños en la cumbre Shield of the Americas, donde impulsó una coalición destinada a profundizar la cooperación contra organizaciones criminales y narcotráfico.
El secretario de Defensa estadounidense informó posteriormente al Congreso que Washington trabajaba con 18 países del hemisferio dentro de la denominada coalición contra los cárteles.
La iniciativa ha recibido respaldo de gobiernos participantes, pero también críticas de dirigentes y analistas que cuestionan el aumento del papel de las fuerzas militares en operaciones contra el narcotráfico y sus posibles implicaciones para la soberanía y el derecho internacional.
Esas diferencias convierten la seguridad regional en uno de los asuntos que acompañarán las reuniones formales e informales celebradas durante la semana de alto nivel.
Venezuela protagoniza uno de los encuentros más esperados
Otro de los focos está sobre Venezuela.
La presidenta interina Delcy Rodríguez llegó a Nueva York para participar en la Asamblea General y tiene previsto mantener su primer encuentro presencial con Donald Trump desde que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero.
Maduro permanece detenido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn mientras enfrenta cargos federales relacionados, entre otros delitos, con narcotráfico y narcoterrorismo. Reuters confirmó que fue capturado junto a su esposa, Cilia Flores, durante una operación estadounidense realizada en Venezuela el 3 de enero.
La legalidad de aquella operación y el tratamiento de Maduro como jefe de Estado han sido cuestionados por su defensa, gobiernos de la región y especialistas en derecho internacional, mientras Washington sostiene que actuó para ejecutar acusaciones penales y objetivos de seguridad nacional.
La fuente original presentada para esta nota califica la operación directamente como un “secuestro” y afirma que las acusaciones carecen de fundamento, formulaciones que corresponden a una interpretación política y jurídica disputada y no a hechos establecidos judicialmente.
Petróleo, Venezuela y Washington
El acercamiento entre Rodríguez y Trump también tiene una dimensión energética.
Estados Unidos y el Gobierno interino venezolano han profundizado durante este año sus negociaciones alrededor de la producción y comercialización de petróleo, en momentos en que el mercado internacional enfrenta presiones derivadas de las guerras y de las dificultades del transporte marítimo en Oriente Medio.
La reunión de Nueva York ocurre, por tanto, con Venezuela nuevamente posicionada como un actor relevante en los cálculos energéticos estadounidenses.
El encuentro también será observado por los gobiernos latinoamericanos debido al impacto que la nueva relación Caracas-Washington puede tener sobre el equilibrio político regional.
Irán y el estrecho de Ormuz entran en la agenda
La crisis energética mundial constituye otro de los grandes temas de la Asamblea.
Las interrupciones relacionadas con la guerra entre Estados Unidos e Irán han dificultado la navegación por el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas del comercio mundial de petróleo y gas.
Trump mantiene previsto además un encuentro con dirigentes de países del Consejo de Cooperación del Golfo, en momentos en que Washington y Teherán combinan amenazas militares con contactos indirectos para explorar una posible negociación.
El conflicto ha tenido consecuencias directas para América Latina debido al encarecimiento internacional del petróleo, combustibles y transporte.
Para países importadores netos de hidrocarburos, como República Dominicana, los precios internacionales de la energía repercuten sobre subsidios, transporte, generación eléctrica e inflación.
Keiko Fujimori debuta como presidenta de Perú
La Asamblea también marca el debut internacional ante este foro de varios mandatarios latinoamericanos.
La presidenta peruana Keiko Fujimori intervino este martes ante la Asamblea General después de asumir la Presidencia de Perú en julio.
Su Gobierno se ha aproximado a la estrategia regional de seguridad promovida por Washington y anunció este mes la incorporación de Perú a Shield of the Americas, iniciativa también conocida como la coalición americana contra los cárteles.
La presencia de Fujimori refleja un cambio político significativo en la composición de los gobiernos latinoamericanos que participan en esta Asamblea.
Kast centra su agenda en seguridad y comercio
También realiza su debut ante la Asamblea General el presidente chileno José Antonio Kast.
Su agenda en Nueva York está concentrada en seguridad, comercio, inteligencia artificial, océanos y reuniones bilaterales.
Aunque Kast participó anteriormente en encuentros relacionados con la estrategia regional impulsada por Trump, reportes desde Chile señalan que el país aún no había formalizado completamente su adhesión a determinados mecanismos de Shield of the Americas.
Esto constituye una diferencia importante respecto de versiones que presentan automáticamente a todos los participantes de las reuniones iniciales como miembros plenos de una única estructura regional.
República Dominicana también tendrá protagonismo
República Dominicana participa en la Semana de Alto Nivel con una delegación encabezada por el presidente Luis Abinader.
El mandatario dominicano tiene previsto pronunciar su discurso ante la Asamblea General este miércoles 23 de septiembre después del mediodía, según informó oficialmente la Presidencia.
Su agenda incluye reuniones bilaterales y actividades relacionadas con cooperación internacional, inteligencia artificial, comercio, inversión y desarrollo.
República Dominicana también participa en mecanismos de cooperación regional en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado promovidos durante 2026 por Estados Unidos.
La intervención de Abinader permitirá conocer cuáles de esos asuntos serán incorporados formalmente a la posición dominicana ante Naciones Unidas.
La sucesión de Guterres entra en etapa decisiva
La Asamblea se desarrolla además mientras avanza la selección de la persona que sustituirá a António Guterres, cuyo segundo mandato como secretario general termina el 31 de diciembre.
La expresidenta chilena Michelle Bachelet retiró su candidatura el 19 de septiembre, luego de obtener un respaldo limitado en las votaciones informales del Consejo de Seguridad.
Su salida dejó siete candidatos en competencia, aunque el proceso permite todavía nuevas nominaciones. Reuters informó que la costarricense Rebeca Grynspan había obtenido el mayor respaldo en la última votación informal disponible.
No existe una norma de Naciones Unidas que establezca jurídicamente que el cargo deba corresponder esta vez a América Latina y el Caribe. Existe, sin embargo, una expectativa política asociada con la práctica de equilibrio regional: la región solo ha ocupado la Secretaría General una vez, con el peruano Javier Pérez de Cuéllar.
El Consejo de Seguridad deberá recomendar finalmente un candidato para que sea nombrado por la Asamblea General.
Una Asamblea marcada por posiciones regionales diferentes
La presencia latinoamericana en Nueva York evidencia que la región no llega con una posición única frente a Washington.
Mientras algunos gobiernos han profundizado la cooperación con Estados Unidos en seguridad, narcotráfico, energía y comercio, otros —entre ellos Brasil— han enfatizado públicamente la defensa de la autonomía regional y el respeto al principio de no intervención.
Esas diferencias se cruzan esta semana con otros debates de alcance mundial: las guerras en Irán y Ucrania, la seguridad energética, inteligencia artificial, cambio climático, reforma de Naciones Unidas y la elección del próximo secretario general.
La Asamblea General vuelve así a funcionar no solo como escenario de discursos, sino como punto de encuentro para negociaciones bilaterales y multilaterales que pueden modificar las relaciones políticas y económicas del continente.








