La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, calificó este domingo como un “error” la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles comerciales a los países que se oponen a su intención de que Groenlandia pase a formar parte del territorio estadounidense.
Meloni expresó su desacuerdo durante declaraciones a la prensa en Seúl, donde confirmó que había sostenido una conversación reciente con el mandatario estadounidense para manifestarle directamente su posición sobre el tema. Según indicó, la imposición de sanciones comerciales contra países que han contribuido a la seguridad de Groenlandia no representa una vía adecuada para resolver las tensiones actuales.
“La previsión de un aumento de aranceles contra las naciones que han optado por contribuir a la seguridad de Groenlandia es, en mi opinión, un error”, afirmó la jefa del Gobierno italiano, al tiempo que reiteró que no comparte ese enfoque.
La primera ministra también señaló que el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, le confirmó que la Alianza Atlántica ha comenzado a trabajar internamente el tema, en un contexto de creciente preocupación por la escalada de tensiones entre Estados Unidos y varios países europeos.
El presidente Donald Trump ha insistido en que Estados Unidos necesita Groenlandia por razones estratégicas y de seguridad, argumentando la presencia de embarcaciones extranjeras en la región ártica. La administración estadounidense ha reiterado que no descarta ninguna vía, incluida la militar, para lograr el control del territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca.
Ante este escenario, varios países europeos han desplegado contingentes militares en Groenlandia en el marco de ejercicios de seguridad, lo que provocó la reacción de Washington y el anuncio de aranceles del 10 % a productos provenientes de varias naciones de la OTAN.
Las declaraciones de Meloni se suman a las críticas expresadas por otros líderes europeos, quienes han advertido que el uso de medidas comerciales coercitivas podría deteriorar las relaciones transatlánticas y generar una escalada innecesaria de tensiones diplomáticas.

















