Tres ciudadanos colombianos capturados por las fuerzas rusas en la provincia de Zaporozhie ofrecieron sus testimonios sobre cómo terminaron integrándose a las filas del Ejército ucraniano, luego de ser contactados a través de redes sociales y seducidos por promesas económicas que, según denunciaron, no se materializaron.
Se trata de Luis Manuel Ruiz Díaz Contreras, de 20 años; Luis Guillermo de la Cruz Ramos, de 26; y Juan David Polo Mendoza, de 29, quienes coincidieron en que conocieron la posibilidad de viajar a Ucrania mediante contactos realizados por TikTok, a través de intermediarios colombianos.
Ruiz Díaz, oriundo de San Sebastián de Buenavista, Magdalena, explicó que decidió viajar con la esperanza de obtener ingresos para costear medicamentos para su madre. De la Cruz Ramos, natural de San Bernardo del Viento, Córdoba, trabajaba como recolector de basura en Medellín tras haber cumplido servicio militar, mientras que Polo Mendoza, de Villanueva, La Guajira, había sido futbolista y posteriormente se desempeñó en labores de seguridad privada.
Según sus relatos, tras obtener sus pasaportes fueron reunidos en un hotel en Bogotá y luego trasladados vía aérea a Chisináu, Moldavia, con escalas en Panamá y Turquía. Desde allí, fueron transportados por tierra hasta Ucrania, donde recibieron entrenamiento durante aproximadamente un mes.
Los jóvenes indicaron que firmaron documentos en idioma ucraniano sin conocer su contenido y que posteriormente fueron asignados a distintas brigadas. De la Cruz Ramos aseguró que las condiciones eran extremadamente precarias, afirmando que en ocasiones pasaron varios días sin recibir alimentos ni agua, debido a dificultades de comunicación y control interno.
Ruiz Díaz relató que fue enviado a la llamada “línea cero”, donde permaneció varios días en posiciones improvisadas hasta ser capturado por tropas rusas. Polo Mendoza señaló que decidieron rendirse sin oponer resistencia, entregando las armas de manera voluntaria.
Los tres coincidieron en afirmar que recibieron un trato adecuado tras su captura y denunciaron que el salario prometido —que podía alcanzar hasta 20 millones de pesos colombianos— estaba sujeto a condiciones que no fueron explicadas previamente, recibiendo montos mínimos durante los primeros meses.
Las autoridades colombianas han reiterado su rechazo al mercenarismo. El presidente Gustavo Petro ha denunciado que ciudadanos colombianos son utilizados como “carne de cañón” en conflictos extranjeros y recordó que recientemente fue aprobada una ley que prohíbe esta práctica, mientras en Rusia continúan procesos judiciales contra combatientes extranjeros que luchan del lado de Kiev.


















