Legisladores del Partido Republicano expresaron fuertes críticas contra la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a varios países europeos de la OTAN en respuesta a la presencia militar de estos Estados en Groenlandia, calificando la medida como un error estratégico de grandes proporciones.
La senadora Lisa Murkowski, representante del estado de Alaska, señaló que los aranceles son “innecesarios y punitivos”, y advirtió que lejos de fortalecer la seguridad nacional, provocarán un mayor distanciamiento con aliados fundamentales de Europa. Según afirmó, la medida obliga a los países aliados a desviar recursos y atención hacia Groenlandia, en detrimento de otros conflictos prioritarios como la guerra en Ucrania.
En la misma línea, el senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, sostuvo que la respuesta de Washington ante el envío limitado de tropas europeas con fines de entrenamiento es perjudicial tanto para Estados Unidos como para sus socios estratégicos. Tillis calificó de “completa estupidez” la presión ejercida por sectores de la administración para tomar medidas coercitivas contra un territorio perteneciente a un aliado, asegurando que esta política divide a la OTAN y erosiona el legado del propio Trump en materia de fortalecimiento de la alianza atlántica.
Por su parte, el congresista Don Bacon, de Nebraska, recordó que Groenlandia es un aliado estratégico de Estados Unidos y afirmó que amenazar a un socio con sanciones comerciales es una política “insensata”, especialmente cuando existen vías diplomáticas y acuerdos militares que podrían atender los intereses de seguridad de Washington sin recurrir a la confrontación.
Las críticas surgen luego de que Trump anunciara la imposición de un arancel del 10 % a productos provenientes de países como Dinamarca, Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Noruega, medida que entrará en vigor el 1 de febrero de 2026 y que aumentará al 25 % a partir de junio. El mandatario condicionó el levantamiento de los aranceles a la concreción de un acuerdo que permita a Estados Unidos adquirir Groenlandia.
La iniciativa ha generado preocupación en Europa y ha sido rechazada tanto por las autoridades de Groenlandia como por el Gobierno danés, que insisten en el respeto a su soberanía. Asimismo, diplomáticos europeos han desmentido los argumentos de Washington sobre una supuesta presencia rusa o china en la zona, señalando que no existen evidencias de amenazas militares en el territorio.

















