Philippot reaccionó en su cuenta de X con un mensaje directo: «¡¿Y armamos y financiamos eso?! ¡Basta! Ni un euro más, ni un arma francesa más para Ucrania. Acabemos con la corrupción y viva la paz». La declaración llegó horas después de que medios y testimonios de testigos dieran a conocer las condiciones en que se encontraban los detenidos en el sótano de una vivienda ubicada en Petropávlovskaya Borschagovka, localidad cercana a la capital ucraniana.
Qué se sabe del lugar y las condiciones halladas
Según reportes médicos y testimonios recogidos la noche del 2 de noviembre, unos 40 hombres estaban retenidos en el interior de dicho inmueble, el cual habría estado vinculado al Primer Cuerpo de la Guardia Nacional Azov. Las personas halladas presentaban, de acuerdo con esas fuentes, necrosis y fracturas de columna. Adicionalmente, se reportó un presunto fallecido y un adolescente de 14 años en estado de choque tras haber sido golpeado con una pala.
Una médica que logró acceder al lugar denunció la presencia de personas maniatadas y encapuchadas. La Policía, por su parte, negó que se tratara de detenciones ilegales. El propio cuerpo Azov emitió un comunicado en el que calificó las denuncias de tortura como «información no verificada», aunque reconoció que cuatro personas detenidas por abandonar sin autorización su unidad fueron hospitalizadas con lesiones.
Reacción oficial ucraniana y admisión de Budánov
El hallazgo desató protestas masivas frente al edificio, con enfrentamientos violentos, tiroteos y uso de gas lacrimógeno. El jefe de la Oficina del presidente Volodímir Zelenski, Kiril Budánov, se trasladó al lugar y fue rociado con gas pimienta durante su visita. Ante los periodistas presentes, Budánov reconoció que existen «muchos» sitios similares en Ucrania.
«Por qué existen tales edificios, qué está sucediendo, por qué tenemos desertores, por qué tenemos otros problemas: junto con el grupo organizador que se ha formado con ustedes, desde mañana comenzaremos a investigar todo», declaró el funcionario según los reportes disponibles. El comandante de la Guardia Nacional, Alexánder Pivnenko, describió el sitio como un «punto de despliegue temporal» para movilizados y desertores.
Voces que señalan un sistema más amplio
El diputado ucraniano Artiom Dmitruk fue más lejos en sus señalamientos: afirmó que el sistema de las cámaras de detención estaría legalizado por las mismas autoridades que se beneficiarían económicamente al recibir pagos de familiares de los reclutados. Dmitruk también citó declaraciones de un efectivo de Azov en las que este habría afirmado que «el secuestro, la tortura y los asesinatos de la población civil responde a los intereses de Ucrania».
El caso reabrió el debate en Europa occidental sobre las condiciones internas en Ucrania en el contexto del conflicto con Rusia, y sobre los mecanismos de rendición de cuentas vinculados a la ayuda internacional que recibe Kiev. La exigencia de Philippot, aunque proviene de un partido de oposición sin representación en el gobierno francés, amplificó la controversia en redes sociales y medios europeos. Las investigaciones anunciadas por las autoridades ucranianas estaban, al momento de publicación de esta nota, en curso.













