BUENOS AIRES.– El Gobierno de Javier Milei dio este viernes un nuevo impulso a la Base Naval Integrada de Ushuaia, considerada estratégica para la presencia argentina en el Atlántico Sur y la logística hacia la Antártida, en momentos de renovada tensión por la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas.
El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrieron el predio donde se desarrolla el proyecto junto con autoridades militares y posteriormente mantuvieron un encuentro con el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, y la vicegobernadora Mónica Urquiza.
Un proyecto iniciado en 2022 que Milei busca reactivar
La Base Naval Integrada no es una iniciativa creada por la actual administración.
Su construcción comenzó formalmente en marzo de 2022, durante el Gobierno de Alberto Fernández, con Jorge Taiana al frente del Ministerio de Defensa. El proyecto contemplaba desde entonces un gran muelle e instalaciones destinadas a fortalecer las capacidades navales y logísticas argentinas hacia la Antártida y el Atlántico Sur.
Durante la actual gestión, el ritmo de ejecución estuvo condicionado por restricciones presupuestarias. Una respuesta oficial del Ministerio de Defensa al Congreso señaló este año que el proyecto seguía vigente y que su avance dependía de la disponibilidad financiera, con el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) como principal fuente de financiamiento.
Ahora el Ejecutivo busca acelerar su desarrollo.
Milei instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para que la Base Naval Integrada y otros proyectos considerados estratégicos sean priorizados en la elaboración del Presupuesto Nacional 2027.
Atlántico Sur y proyección antártica
Para el Gobierno argentino, la infraestructura busca convertir a Ushuaia en un punto logístico de mayor importancia para operaciones navales, científicas y antárticas.
Quirno ha vinculado el proyecto con una estrategia coordinada entre Cancillería y Defensa para fortalecer los intereses argentinos en el Atlántico Sur, la Antártida y la cuestión Malvinas.
El Ministerio de Defensa sostiene que la instalación permanecerá bajo control exclusivo del Estado argentino y que, hasta ahora, no existen acuerdos internacionales para que otros países participen en su financiamiento, gestión u operación.
El petróleo vuelve a elevar la tensión por Malvinas
La reactivación de la base coincide con nuevas medidas adoptadas por Buenos Aires frente al avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas.
El desarrollo está encabezado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, empresas que avanzan hacia la explotación comercial de hidrocarburos bajo autorizaciones de las autoridades de las islas.
Argentina considera esas operaciones ilegales porque no cuentan con autorización del Gobierno argentino y anunció acciones administrativas, judiciales y económicas contra empresas involucradas.
El Gobierno abrió recientemente procedimientos contra decenas de empresas y personas vinculadas con actividades petroleras en el área y anunció denuncias penales contra compañías relacionadas con la explotación de recursos.
Una disputa de soberanía aún sin resolver
Las Malvinas —Falkland Islands para el Reino Unido— son administradas por Londres como territorio británico de ultramar, mientras Argentina reclama su soberanía.
La Organización de las Naciones Unidas reconoce que existe una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido y mantiene las islas en su lista de territorios no autónomos.
El Comité Especial de Descolonización volvió a abordar el tema en junio de 2026 y continúa promoviendo una solución negociada entre las dos partes.
Por esa razón, resulta más preciso describir las actividades petroleras como no autorizadas por Argentina, en lugar de presentarlas como ilegales de manera indiscutida en el plano internacional.
Milei endurece su política sobre Malvinas
El nuevo impulso a la base forma parte de una estrategia más amplia anunciada en las últimas semanas.
El Ejecutivo prepara modificaciones legales para reforzar sanciones contra compañías que participen en la explotación de recursos en las islas sin autorización argentina y creó además un mecanismo de coordinación dentro de la Cancillería para articular decisiones estatales relacionadas con política exterior e intereses estratégicos.
La postura representa un endurecimiento respecto al tono más conciliador mostrado por Milei durante etapas anteriores de su Gobierno.
Sin embargo, la visita de Quirno y Presti a Ushuaia no supone por sí misma una escalada militar contra el Reino Unido. El proyecto oficial está presentado principalmente como infraestructura logística, naval y antártica sobre territorio argentino.
Su reactivación adquiere ahora una mayor dimensión política por coincidir con el renovado reclamo sobre Malvinas, las sanciones a empresas petroleras y el avance del proyecto Sea Lion.











