MOSCÚ.- El Kremlin afirmó este viernes que la eventual normalización de las exportaciones rusas de diésel dependerá de algo más que garantizar suficiente combustible para el mercado doméstico, al señalar las sanciones occidentales y la seguridad de la navegación en el mar Negro como factores que también condicionan el regreso de mayores volúmenes al mercado internacional.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, sostuvo que acumular reservas suficientes y satisfacer la demanda interna permitiría abordar la restricción desde el punto de vista doméstico, pero no garantizaría que el producto pudiera llegar libremente a compradores extranjeros.
Según Peskov, para aumentar de manera significativa las exportaciones también sería necesario garantizar la seguridad de la navegación y reducir las sanciones y otras restricciones que afectan al comercio energético ruso.
La posición representa el planteamiento político del Kremlin y no significa que el levantamiento de las sanciones figure legalmente como requisito dentro del decreto mediante el cual Rusia restringió las exportaciones.
Rusia mantiene restringidas las exportaciones
El Gobierno ruso amplió a finales de agosto la prohibición temporal de exportar diésel, combustibles marítimos y gasóleos por parte de productores hasta el 30 de septiembre de 2026.
Moscú justificó oficialmente la medida como una herramienta destinada a estabilizar el mercado interno de combustibles.
La regulación tiene, sin embargo, distintos niveles.
El régimen general establecido el 30 de julio mantiene restricciones para determinados exportadores hasta el 31 de enero de 2027, mientras el Gobierno ha ido modificando las excepciones disponibles para los productores directos.
También existen excepciones para determinadas entregas realizadas mediante acuerdos intergubernamentales y otros supuestos autorizados por Moscú.
La prioridad inicial era el mercado ruso
Antes de las declaraciones de Peskov, el viceprimer ministro ruso Alexander Novak había planteado un criterio principalmente doméstico para determinar cuándo volver a abrir las exportaciones.
Novak explicó a comienzos de septiembre que la decisión dependería del nivel de inventarios y de la necesidad de evitar que las refinerías acumularan cantidades excesivas de combustible que eventualmente obligaran a reducir su producción.
El Ministerio de Energía ruso ha estado siguiendo el equilibrio entre producción, almacenamiento y consumo interno.
La restricción se produjo después de que ataques ucranianos contra instalaciones energéticas redujeran la disponibilidad de capacidad de refinación y aumentaran las preocupaciones sobre el abastecimiento interno.
Peskov añade sanciones y navegación a la ecuación
La declaración de este viernes introduce un elemento diferente.
Peskov argumentó que incluso si Rusia vuelve a disponer de suficiente producto para exportar, el combustible tendría que poder circular hacia los compradores sin obstáculos.
Desde la perspectiva del Kremlin, eso supone abordar las sanciones occidentales, restricciones financieras y logísticas, además de la seguridad del transporte marítimo.
La Unión Europea mantiene un amplio régimen de medidas contra el sector energético ruso y en julio aprobó su 21.º paquete de sanciones, que profundizó restricciones sobre infraestructura, operadores, comerciantes de petróleo y la denominada flota en la sombra.
El Reino Unido también avanza hacia una prohibición de importaciones de diésel y combustible de aviación producidos a partir de crudo ruso mediante terceros países, con una licencia transitoria prevista hasta enero de 2027.
Rusia sigue siendo importante para el mercado de diésel
Las restricciones tienen repercusiones internacionales porque Rusia ha sido históricamente uno de los principales exportadores mundiales de este combustible.
Antes de las actuales limitaciones, Rusia era normalmente considerada el segundo mayor exportador mundial de diésel después de Estados Unidos.
Su menor presencia en el mercado internacional ha contribuido a reducir el volumen disponible, especialmente para compradores que anteriormente dependían de producto ruso.
Los márgenes de refinación del diésel se han elevado y operadores del mercado europeo han venido posicionándose ante la posibilidad de que la escasez continúe.
Ataques ucranianos sí han reducido la oferta rusa
Los ataques de Ucrania contra refinerías rusas son uno de los factores detrás de la reducción de exportaciones.
Durante agosto, los flujos rusos de diésel descendieron hasta algunos de sus niveles más bajos en años mientras varias instalaciones enfrentaban interrupciones, según datos del mercado recogidos por Bloomberg.
El presidente estadounidense Donald Trump ha señalado repetidamente esos ataques como uno de los factores detrás del encarecimiento global del combustible.
Trump afirmó este mes que pidió al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, evitar ataques contra refinerías y plantas relacionadas con la producción de diésel ruso.
La descripción de Trump, sin embargo, no explica por sí sola la totalidad del aumento de precios.
Irán ha retirado más diésel del mercado
Datos recopilados por Bloomberg a partir de las firmas Energy Aspects, Kpler y Vortexa muestran que las interrupciones vinculadas con el conflicto en Oriente Medio han tenido un impacto todavía mayor.
Entre marzo y agosto de 2026, la reducción promedio de exportaciones de diésel y gasóleo desde Oriente Medio fue estimada en aproximadamente 770,000 barriles diarios respecto al mismo período de 2025.
La disminución atribuida a Rusia rondó, en comparación, unos 350,000 barriles diarios.
Rachel Ziemba, especialista del Center for a New American Security, sostuvo que las interrupciones relacionadas con Irán constituyen el principal factor detrás de la actual escasez y subida de precios de productos refinados, aunque los daños en las refinerías rusas agravan el problema.
Dos crisis alimentan el mismo mercado
El escenario muestra que resulta difícil atribuir el encarecimiento internacional del diésel a un único conflicto.
La guerra entre Rusia y Ucrania ha reducido capacidad de refinación y exportaciones rusas.
La confrontación alrededor de Irán ha disminuido simultáneamente los flujos procedentes de Oriente Medio y complicado algunas de las rutas energéticas más importantes del mundo.
A ello se suman sanciones económicas, restricciones comerciales, costos de transporte y decisiones gubernamentales como la propia prohibición rusa de exportaciones.
¿Qué ocurrirá después del 30 de septiembre?
La fecha clave para Moscú será el 30 de septiembre, cuando expira la actual restricción específica sobre las exportaciones de diésel realizadas por productores.
El Gobierno ruso puede permitir que se abra la excepción prevista en su normativa, prolongar nuevamente las restricciones o introducir nuevas condiciones.
Peskov ha dejado claro que, desde la óptica del Kremlin, incluso una reapertura doméstica no significaría por sí sola un regreso pleno del combustible ruso al mercado mundial.
Moscú pretende vincular esa discusión con un marco más amplio que incluya seguridad marítima y reducción de sanciones.
Los gobiernos occidentales, por su parte, mantienen las restricciones energéticas como una herramienta de presión económica relacionada con la guerra en Ucrania.
El resultado dependerá, por tanto, no solamente de cuánto diésel puedan producir las refinerías rusas durante las próximas semanas, sino también de la evolución de la guerra, las sanciones y las condiciones del mercado energético internacional.











