Santo Domingo, República Dominicana.— El presidente fundador del Frente Cívico y Social, Isaías Ramos, llamó a la ciudadanía a revisar los criterios con los que concede prestigio, confianza y poder. Advirtió que transformar la República exige cambiar también el sistema de prestigios de la sociedad.
En su artículo “Lo que aplaudimos termina gobernándonos”, Ramos advierte que personas seriamente cuestionadas por corrupción continúan siendo tratadas como celebridades y respaldadas electoralmente, y señala la tolerancia frente a patrimonios difíciles de conciliar con los ingresos conocidos de quienes ejercieron funciones públicas.
Ramos aclaró que no se trata de convertir señalamientos en sentencias. Sostuvo que una democracia seria debe respetar el debido proceso sin renunciar al derecho ciudadano de preguntar, investigar y exigir cuentas.
También afirmó que ninguna figura se convierte sola en referente: la sociedad participa en su legitimación mediante la atención, los aplausos, las fotografías, las lealtades partidarias y la admiración por la opulencia.
“La corrupción no siempre se lava en un banco. A veces la lavamos nosotros con aplausos”, expresó.
El dirigente cívico denunció además el uso de las necesidades sociales para comprar gratitud, silencio o votos. Indicó que la necesidad no deshonra a quien recibe ayuda, sino a quien transforma derechos en favores y al ciudadano en cliente.
Sobre los nuevos aspirantes, planteó que deben ser evaluados por sus propuestas, trayectoria, coherencia, credibilidad, aporte cívico y social, así como por el uso previo de sus responsabilidades, recursos e influencia.
“La candidatura puede ser nueva. El carácter no comienza con ella”, indicó.
Respecto de quienes ya ejercieron el poder, sostuvo que deben responder por su historial, sus decisiones, las instituciones que administraron y la distancia entre el juramento constitucional y su conducta.
“Las urnas no son una lavandería de reputaciones”, advirtió.
Ramos reconoció como legítimo el hartazgo ciudadano, pero alertó que la decepción puede llevar a confundir irreverencia con carácter, espectáculo con autenticidad y popularidad con capacidad para gobernar.
“Conectar con millones tiene mérito, pero audiencia no es ciudadanía”, puntualizó.
Finalmente, afirmó que el Frente Cívico y Social promueve una transformación que no se limite a sustituir gobernantes, sino que cambie aquello que la sociedad premia, tolera y decide admirar.
“No necesitamos apagar nuestra indignación. Necesitamos convertirla en criterio”, concluyó.










