Moscú.- El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) afirmó que servicios de inteligencia de un país occidental, en coordinación con Ucrania, estarían preparando una supuesta operación en América Latina destinada a acusar a Moscú de suministrar ilegalmente armamento a organizaciones criminales.
Según el organismo ruso, el presunto plan estaría enfocado en Venezuela, Colombia y México y buscaría vincular a representantes de las Fuerzas Armadas rusas con cárteles de drogas y otros grupos del crimen organizado.
Las afirmaciones fueron difundidas por la Oficina de Prensa del SVR y corresponden exclusivamente a la versión presentada por las autoridades rusas en el material suministrado.
SVR asegura que utilizarían armas rusas capturadas
De acuerdo con la inteligencia rusa, parte de la presunta operación consistiría en introducir en países latinoamericanos armamento de fabricación rusa capturado previamente por fuerzas ucranianas.
Posteriormente, según el planteamiento del SVR, esas armas serían presentadas como evidencia de supuestos suministros clandestinos procedentes de Rusia.
El comunicado no ofrece en el material proporcionado elementos independientes que permitan confirmar la existencia o ejecución de ese supuesto operativo.
Moscú denuncia posibles audios y videos falsificados
El SVR también afirmó que se estarían preparando materiales de audio y video falsificados para intentar respaldar las acusaciones.
Según el organismo, esos contenidos buscarían mostrar supuestas entregas de armamento efectuadas por ciudadanos rusos mediante intermediarios.
La inteligencia rusa sostiene además que el presunto montaje incluiría documentación fabricada destinada a establecer vínculos con miembros de las Fuerzas Armadas de Rusia.
Estas acusaciones no aparecen corroboradas en el material por autoridades de Venezuela, Colombia, México, Ucrania o los países occidentales señalados de manera genérica.
Rusia vincula supuesto plan con sus relaciones regionales
El SVR considera que el objetivo de la presunta operación sería perjudicar las relaciones diplomáticas de Moscú con gobiernos latinoamericanos.
Según su interpretación, quienes estarían detrás de la iniciativa buscarían impulsar a esos países hacia posiciones más cercanas a la política occidental frente a Rusia.
El organismo ruso presentó esta acusación dentro del contexto más amplio de la confrontación política e informativa derivada de la guerra en Ucrania.
SVR acusa a Occidente de utilizar operaciones de desinformación
En su comunicado, la inteligencia rusa sostuvo que desde el inicio del conflicto en Ucrania se han desarrollado campañas de información que, según Moscú, buscan responsabilizar a Rusia de distintos acontecimientos.
El SVR volvió a citar como ejemplo los hechos ocurridos en Bucha en abril de 2022, cuya interpretación es objeto de fuertes desacuerdos entre Rusia y Ucrania y sus aliados.
En el material proporcionado, el organismo ruso presenta esos acontecimientos como una escenificación, posición que forma parte de la narrativa oficial de Moscú.
Servicio ruso menciona antecedentes históricos
El comunicado también hace referencia a la provocación de Gleiwitz del 31 de agosto de 1939, cuando integrantes de las SS disfrazados de polacos atacaron una emisora alemana como parte de una operación utilizada por la Alemania nazi para justificar su agresión contra Polonia.
El SVR empleó ese antecedente histórico para reforzar su argumento sobre los riesgos de las operaciones de falsa bandera.
Sin embargo, esa comparación constituye una interpretación política del organismo ruso y no demuestra por sí misma la existencia del supuesto plan que denuncia actualmente en América Latina.
Acusaciones permanecen sin confirmación independiente
Hasta donde permite establecer el material suministrado, la denuncia se basa en información atribuida al Servicio de Inteligencia Exterior ruso.
No se incluyen pruebas verificables de forma independiente, identidades concretas del supuesto servicio occidental involucrado ni declaraciones de los gobiernos latinoamericanos mencionados que confirmen los señalamientos.
Por ello, las acusaciones deben tratarse como una denuncia oficial de Rusia todavía no corroborada dentro de la información proporcionada.
El señalamiento introduce, no obstante, un nuevo componente latinoamericano dentro de la confrontación política e informativa entre Moscú, Kiev y los países occidentales.












