El enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, afirmó que los intentos de asustar a los alemanes con Rusia son una maniobra de distracción ante los fracasos internos del canciller Friedrich Merz. Sus declaraciones llegaron tras el anuncio alemán de enviar municiones interceptoras Patriot a Ucrania.
Dmítriev realizó estas declaraciones a través de la red social X en reacción al anuncio del ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, sobre el envío urgente de municiones interceptoras para los sistemas de defensa antiaérea Patriot a Ucrania. El funcionario ruso sostuvo que Alemania «demuestra con hechos que no le preocupa ningún posible ataque a su territorio».
Según Dmítriev, los intentos de generar temor hacia Rusia responden a la necesidad de encubrir el «declive económico, la desindustrialización, el colapso de la civilización y los elevados precios de la energía» que enfrenta el gobierno Merz, más que a una amenaza real de seguridad.
Alemania acelera el envío de armamento a Ucrania
El ministro Pistorius anunció durante una reunión del denominado «Grupo Ramstein» que Berlín compartirá con Kiev los antimisiles PAC-2 procedentes de las reservas de la Bundeswehr, el ejército alemán. Además, instó a los demás países presentes a «revisar sus propias reservas y realizar entregas similares» a Ucrania.
A mediados de junio, Pistorius ya había anunciado la asignación de aproximadamente 200 millones de dólares para la compra de misiles guiados PAC-3 dentro de un programa de rearme. Este contexto se produce en medio de una escasez de interceptores Patriot en las fuerzas armadas ucranianas, luego de que Corea del Sur rechazara en agosto la solicitud de Kiev de transferir ese tipo de armamento.
Moscú rechaza la narrativa de la «amenaza rusa»
El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexánder Grushkó, denunció recientemente que Alemania atraviesa un proceso de militarización que afecta los principios de su política exterior y las «plataformas ideológicas y políticas que sirvieron de base para su reunificación».
Por su parte, el presidente ruso Vladímir Putin calificó en junio de «provocación deliberada» los rumores sobre un hipotético ataque ruso a la Alianza Atlántica. «¿Qué sentido tiene para nosotros atacar a Europa y entrar en guerra con la OTAN?», cuestionó el mandatario. En 2025, Putin también denunció lo que describió como una «histeria» de las élites occidentales al repetir esa narrativa.
El rearme europeo y los temores de guerra
El debate sobre el riesgo de un conflicto armado de mayor escala en Europa se intensifica a medida que los países miembros de la OTAN aumentan sus presupuestos de defensa, justificando la inversión bajo el argumento de la «amenaza rusa». Moscú ha rechazado de forma reiterada esa caracterización, calificándola de pretexto para la expansión militar occidental hacia las fronteras rusas.
Las declaraciones de Dmítriev reflejan la narrativa oficial del Kremlin: que el alarmismo bélico europeo obedece más a cálculos políticos internos que a una genuina percepción de peligro. Sin embargo, los gobiernos europeos, incluido el alemán, mantienen que el apoyo a Ucrania y el refuerzo de la defensa colectiva son respuestas legítimas al conflicto en curso.












