El conflicto en Oriente Medio abrió un nuevo frente después de que Estados Unidos y Arabia Saudita ejecutaran ataques coordinados contra milicias vinculadas con Irán en Irak, mientras Teherán lanzó misiles balísticos contra una base utilizada por fuerzas estadounidenses en Jordania.
Las operaciones pusieron fin a varios días de relativa calma entre Washington y Teherán y amenazan con frustrar los esfuerzos diplomáticos dirigidos a reducir las hostilidades y restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos y Arabia Saudita atacan en Irak
El Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas y las Fuerzas Armadas sauditas realizaron el 28 de julio ataques de precisión contra varios centros logísticos y depósitos de armas en el este de Irak.
Según la versión estadounidense, los objetivos pertenecían a milicias alineadas con Irán que habrían recibido instrucciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica para atacar instalaciones estadounidenses y la infraestructura energética de Arabia Saudita.
El CENTCOM aseguró que la operación respondió a más de 30 ataques con drones presuntamente dirigidos por la Guardia Revolucionaria durante las 72 horas anteriores. Esta cifra corresponde a la evaluación de Washington y no ha sido verificada de manera independiente.
Arabia Saudita confirmó su participación en los bombardeos y sostuvo que no busca ampliar la confrontación, pero responderá ante agresiones dirigidas contra su territorio y sus instalaciones estratégicas.
Milicias reportan al menos 20 muertos
Las Fuerzas de Movilización Popular, una coalición integrada principalmente por grupos armados chiitas, informaron que al menos 20 de sus miembros murieron y otros 32 resultaron heridos durante los ataques.
Dos funcionarios de las milicias indicaron a The Associated Press que seis asesores iraníes también habrían fallecido. Las cifras no habían sido confirmadas de manera independiente por las autoridades de Irak.
El Gobierno iraquí condenó los bombardeos y los calificó como una vulneración de su soberanía. El Consejo de Seguridad Nacional de Irak afirmó que las operaciones ocurrieron mientras Bagdad mantenía contactos para investigar las preocupaciones planteadas por Estados Unidos y Arabia Saudita.
Irán lanza misiles contra una base en Jordania
En otro episodio de la escalada, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el lanzamiento de misiles balísticos contra la base aérea Muwaffaq Salti, conocida también como Al Azraq, que alberga fuerzas estadounidenses en Jordania.
Las Fuerzas Armadas jordanas comunicaron que sus sistemas de defensa interceptaron y destruyeron cinco misiles lanzados desde territorio iraní. No se reportaron inmediatamente víctimas ni daños materiales.
El CENTCOM calificó la operación como un intento de ataque sorpresa y aseguró que todos los proyectiles fueron interceptados. Irán, por su parte, presentó el lanzamiento como una respuesta a las acciones militares y amenazas estadounidenses contra sus intereses.
La pausa militar queda en peligro
El lanzamiento representa el primer ataque iraní con misiles balísticos contra una base estadounidense desde que el presidente Donald Trump suspendió temporalmente los bombardeos contra Irán para dar espacio a las negociaciones.
Trump había afirmado que Washington mantenía conversaciones profundas con Teherán, pero advirtió que retomaría una operación militar de gran intensidad si las gestiones diplomáticas no producían resultados rápidamente.
La nueva confrontación evidencia la fragilidad de esa pausa, que no constituía un alto el fuego formal. Tanto Estados Unidos como Irán mantienen operaciones militares, advertencias públicas y condiciones contrapuestas para alcanzar un acuerdo.
Dos rutas marítimas bajo presión
La escalada ocurre mientras persisten las tensiones en dos de las rutas marítimas más importantes para el comercio y el suministro energético mundial.
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos de confrontación entre Irán y Estados Unidos. Teherán ha rechazado una propuesta de Omán para administrar conjuntamente el tránsito de embarcaciones y sostiene que la navegación no volverá a las condiciones existentes antes de la guerra.
Al mismo tiempo, los hutíes de Yemen han anunciado restricciones contra embarcaciones sauditas en el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
La presión simultánea sobre Ormuz y Bab el Mandeb aumenta el riesgo de interrupciones en el transporte de petróleo, combustibles y mercancías entre Asia, Oriente Medio, África y Europa.
Petróleo reacciona a la escalada
La reanudación de los enfrentamientos impulsó más de un 3 % el precio internacional del petróleo, ante la preocupación de que los ataques afecten las exportaciones regionales y las principales rutas de navegación.
El ingreso de Arabia Saudita en operaciones militares directas junto con Estados Unidos amplía el número de países involucrados y podría provocar nuevas represalias contra sus instalaciones energéticas.
Los próximos movimientos de Washington, Teherán y Riad determinarán si la región regresa a una confrontación sostenida o si los mediadores logran reconstruir el espacio diplomático abierto durante los últimos días.












