Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó tres proclamaciones para imponer un arancel adicional de 50 % a determinados productos procedentes de Canadá, profundizando las tensiones comerciales entre los dos países vecinos.
La Casa Blanca justificó la decisión alegando que Canadá mantiene un trato discriminatorio contra productos estadounidenses, particularmente automóviles, bebidas alcohólicas y productos lácteos. Los nuevos gravámenes entrarán en vigor 30 días después de su firma.
Aranceles abarcarán distintos productos canadienses
Las proclamaciones fueron emitidas bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, disposición que permite al presidente estadounidense aplicar gravámenes cuando considera que otro país coloca en desventaja las exportaciones de Estados Unidos.
La medida alcanza diferentes grupos de mercancías canadienses, entre ellas vinos, palos de hockey y cemento. Los aranceles serán aplicados incluso cuando los productos cumplan con las reglas de origen establecidas anteriormente bajo el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
No obstante, quedan excluidos la energía, la potasa, los bienes sometidos a gravámenes bajo la Sección 232 y determinados productos, como pescado y minerales críticos.
Washington denuncia obstáculos comerciales
La Administración Trump sostiene que Canadá aplica cuotas y restricciones que perjudican a las empresas estadounidenses frente a competidores de otros países.
Según las cifras presentadas por la Casa Blanca, las importaciones canadienses de vehículos estadounidenses disminuyeron aproximadamente 22 %, equivalentes a 5,600 millones de dólares, entre abril de 2025 y marzo de 2026, en comparación con el período anterior.
Washington también aseguró que las compras canadienses de bebidas alcohólicas procedentes de Estados Unidos bajaron alrededor de 81 %, o 582 millones de dólares, entre marzo de 2025 y febrero de 2026. La Casa Blanca atribuyó esa caída a restricciones adoptadas por la mayoría de las provincias y territorios canadienses.
En cuanto a los productos lácteos, el Gobierno estadounidense cuestionó las cuotas que Canadá aplica al queso procedente de Estados Unidos y afirmó que son más restrictivas que las concedidas a productos similares importados desde la Unión Europea.
Canadá deja abierta la vía de negociación
El primer ministro canadiense, Mark Carney, defendió los beneficios del comercio libre y justo, pero aseguró que su Gobierno está dispuesto a mantener negociaciones intensivas con Washington para resolver los asuntos pendientes.
Carney advirtió que la disputa comercial ya ha elevado los costos para las familias, especialmente en Estados Unidos. Mientras tanto, el jefe de Gobierno de Ontario, Doug Ford, planteó que Canadá debería responder con medidas equivalentes si los nuevos aranceles finalmente entran en vigor.
Riesgo de una nueva escalada comercial
La decisión abre un período de 30 días en el que ambos gobiernos podrían intentar alcanzar un acuerdo antes de la aplicación efectiva de los gravámenes.
Sin embargo, una respuesta arancelaria canadiense podría ampliar el conflicto y afectar las cadenas de suministro integradas entre ambos países. Los aranceles son impuestos cobrados sobre las importaciones y las empresas pueden trasladar parte de esos costos a los consumidores mediante precios más elevados.
La medida también genera incertidumbre para fabricantes, distribuidores y empresas que dependen del intercambio constante de mercancías a través de la frontera entre Estados Unidos y Canadá.













