Pekín. China manifestó su disposición a coordinar acciones con Brasil y otros países para defender el sistema multilateral de comercio ante la decisión de Estados Unidos de imponer una tarifa adicional del 25 % a las importaciones brasileñas, con excepciones para determinados productos.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, declaró que Pekín continuará comunicándose con Brasil para preservar el sistema comercial centrado en la Organización Mundial del Comercio y defender lo que denominó equidad y justicia internacionales.
Lin advirtió que una guerra arancelaria “no tiene ganadores” y afirmó que las medidas de esa naturaleza no benefician a ninguna de las partes.
China no anunció represalias concretas
La declaración representa un respaldo político y diplomático a la posición brasileña, pero China todavía no ha anunciado aranceles contra Estados Unidos, compras adicionales de productos brasileños ni mecanismos financieros para compensar a los sectores afectados.
Al ser cuestionado sobre las medidas específicas que podría adoptar Pekín, Lin remitió el asunto a las autoridades chinas competentes. Por tanto, todavía no puede afirmarse que exista una estrategia comercial conjunta entre China y Brasil.
El acercamiento podría traducirse posteriormente en coordinación dentro de la OMC, diversificación de mercados o ampliación de acuerdos comerciales, pero cualquier medida deberá ser anunciada formalmente por los respectivos gobiernos.
Arancel del 25 % comenzará el 22 de julio
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR, dispuso una tarifa adicional del 25 % sobre las importaciones procedentes de Brasil, con determinadas exenciones. La medida comenzará a aplicarse el 22 de julio de 2026.
Entre los productos excluidos se encuentran la carne de res, el café, las naranjas, el jugo de naranja, determinados productos energéticos, aeronaves y componentes aeroespaciales.
La medida afectará aproximadamente US$7,400 millones en exportaciones brasileñas, equivalentes a cerca del 18 % de las ventas del país sudamericano hacia el mercado estadounidense, de acuerdo con estimaciones divulgadas por medios internacionales.
Washington alega prácticas comerciales perjudiciales
Estados Unidos justificó la decisión en una investigación realizada bajo la Sección 301 de su Ley de Comercio de 1974.
La USTR cuestionó políticas brasileñas relacionadas con comercio digital, sistemas electrónicos de pago, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol, aplicación de normas anticorrupción y productos vinculados con deforestación ilegal.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que las negociaciones desarrolladas durante el último año no resolvieron las diferencias, aunque aseguró que Washington continúa dispuesto a conversar con Brasil.
El secretario de Estado, Marco Rubio, responsabilizó al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva por no negociar de buena fe. Brasil rechaza esa acusación y sostiene que presentó argumentos técnicos para responder a los cuestionamientos estadounidenses.
Brasil considera injustificada la medida
El Gobierno brasileño calificó como injusta la aplicación de la tarifa y afirmó que ninguna de las razones incluidas en la investigación estadounidense justifica la imposición de nuevas restricciones comerciales.
Representantes brasileños habían reiterado esa posición durante reuniones con la USTR, en las que solicitaron una solución negociada y advirtieron sobre los efectos de las tarifas para empresas y consumidores de ambos países.
Brasil también destacó que Estados Unidos mantiene desde hace años un superávit en su intercambio comercial bilateral, elemento que utiliza para cuestionar el argumento de que sus políticas perjudican de manera generalizada a los productores estadounidenses.
Gobierno de Lula estudia aplicar reciprocidad
La administración brasileña anunció que iniciará los procedimientos para evaluar la aplicación de la Ley de Reciprocidad Económica.
Esa legislación autoriza al Gobierno a adoptar contramedidas frente a países que interfieran en decisiones soberanas brasileñas, violen acuerdos comerciales o reduzcan injustificadamente los beneficios reconocidos a Brasil.
Las posibles respuestas pueden incluir restricciones comerciales, suspensión de concesiones y otras medidas proporcionales. Sin embargo, su aplicación requiere procedimientos técnicos y administrativos, por lo que no ocurre automáticamente después del anuncio estadounidense.
Brasil también puede recurrir a consultas y mecanismos de solución de controversias dentro de la Organización Mundial del Comercio.
China busca preservar influencia en América Latina
El ofrecimiento de Pekín se produce en un contexto de estrecha cooperación económica y política entre China y Brasil.
Ambos países han defendido públicamente el multilateralismo, una mayor participación de las economías emergentes en las decisiones internacionales y la reducción de medidas comerciales unilaterales. También forman parte del grupo BRICS.
China podría beneficiarse si los exportadores brasileños afectados buscan destinos alternativos para sus productos. Sin embargo, redirigir mercancías hacia el mercado chino dependerá de la demanda, los requisitos sanitarios, los precios y la capacidad logística.
Tensión abre una nueva disputa comercial
La entrada en vigor del arancel elevará la presión sobre las negociaciones entre Washington y Brasilia.
Aunque China ofreció acompañar a Brasil en la defensa del comercio multilateral, no existe todavía una alianza formal para aplicar represalias conjuntas contra Estados Unidos.
Los próximos pasos dependerán de las conversaciones bilaterales, de las decisiones adoptadas por el Gobierno brasileño bajo su Ley de Reciprocidad y de las posibles acciones presentadas ante la OMC.
La disputa también pondrá a prueba la capacidad de Brasil para diversificar sus exportaciones sin deteriorar su relación con Estados Unidos, uno de sus principales socios comerciales e inversionistas.









