Los ataques lanzados por Irán contra bases militares de Estados Unidos en Oriente Medio habrían provocado daños significativamente mayores de lo que Washington ha reconocido públicamente, según una investigación reciente de NBC News.
De acuerdo con el informe, las ofensivas alcanzaron más de 100 objetivos distribuidos en al menos once bases ubicadas en países como Catar, Kuwait, Irak, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Infraestructura militar afectada
Entre los daños reportados se incluyen hangares, almacenes, pistas de aterrizaje, radares avanzados y múltiples aeronaves, como drones MQ-9 Reaper, helicópteros e incluso un caza.
Uno de los incidentes más destacados fue el ataque a la base Camp Buehring, en Kuwait, donde un avión iraní logró impactar la instalación, un hecho poco común en los últimos años.
Además, informes citados por medios internacionales señalan daños a equipos de alto valor estratégico, incluyendo aeronaves de vigilancia y combate, lo que sugiere un patrón de ataques enfocados en debilitar las capacidades aéreas estadounidenses.
Intentos de ocultar la magnitud
El alcance de los daños habría llevado a esfuerzos para limitar la difusión de imágenes satelitales. Empresas privadas suspendieron temporalmente la publicación de material, mientras autoridades estadounidenses habrían solicitado restringir información sobre zonas afectadas.
Tensión persistente pese a tregua
Aunque ambas naciones acordaron una tregua en abril, la tensión continúa en la región. El conflicto ha dejado víctimas, con al menos 13 militares estadounidenses fallecidos y más de 300 heridos, según reportes citados por agencias internacionales.
Estados Unidos mantiene una fuerte presencia militar en Oriente Medio, con decenas de miles de efectivos y múltiples bases estratégicas, consideradas por Irán como “objetivos legítimos”.










