La diplomacia cubana ratifica que la defensa de la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y el rechazo a medidas coercitivas son deberes ineludibles ante la comunidad internacional.
La Habana.– La República de Cuba reafirmó ante foros internacionales su compromiso histórico con la defensa de la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y el respeto al derecho internacional, subrayando que estos principios son deberes ineludibles frente a las crecientes presiones externas y medidas coercitivas unilaterales.
En declaraciones recientes en el ámbito de las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales, representantes cubanos insistieron en que la defensa de estos valores no es una mera aspiración diplomática, sino una obligación permanente derivada de las normas de la Carta de las Naciones Unidas y de resoluciones históricas sobre descolonización y autodeterminación de los pueblos.
Rechazo a medidas coercitivas
La diplomacia de Cuba ha señalado repetidamente que las medidas coercitivas unilaterales y extraterritoriales—como determinadas sanciones y restricciones económicas impuestas por países terceros—constituyen una violación directa del derecho internacional y de los principios que rigen las relaciones entre Estados soberanos. En ese sentido, la isla caribeña instó a la comunidad internacional a redoblar esfuerzos por erradicar el colonialismo y apoyar la independencia de los pueblos que aún enfrentan restricciones externas a su desarrollo.
Las declaraciones se produjeron en un contexto de intensificación del debate global sobre la erradicación del colonialismo, la protección de los derechos humanos y la necesidad de fortalecer el multilateralismo como eje de la cooperación internacional. En ese marco, Cuba también manifestó su respaldo a reclamos de autodeterminación y soberanía de otros pueblos y territorios que aún enfrentan efectos del colonialismo histórico.
Implicaciones en la agenda diplomática
Al reiterar su posición, Cuba no solo refuerza su narrativa diplomática frente a medidas que considera coercitivas, sino que también busca consolidar apoyos dentro de organismos internacionales para promover un enfoque basado en la justicia, la igualdad soberana entre las naciones y el respeto por las decisiones de los pueblos sobre su futuro.
Este posicionamiento ha sido parte de la política exterior cubana por décadas, articulándose tanto en foros multilaterales como en declaraciones públicas de alto nivel. Su reiteración en diversos escenarios refleja un intento por mantener la visibilidad de estos temas en la agenda global, en momentos en que tensiones geopolíticas y presiones económicas complican el panorama internacional.















