LA HABANA. — El Gobierno de Cuba rechazó la acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro y otras cinco personas, por hechos relacionados con el derribo de dos aeronaves ocurrido hace tres décadas.
La posición fue fijada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, que calificó la imputación como “espuria” y aseguró que se enmarca en lo que describió como intentos de sectores anticubanos por construir una narrativa contra la isla.
Según la Cancillería cubana, la acusación tendría como propósito justificar nuevas acciones de presión contra el país caribeño, incluyendo el reforzamiento de medidas coercitivas unilaterales y restricciones vinculadas al suministro energético.
El caso señalado por la Justicia estadounidense se relaciona con el derribo de dos aviones el 24 de febrero de 1996, aeronaves que, según la versión de La Habana, habrían incursionado ilegalmente en el espacio aéreo cubano.
Las autoridades cubanas sostienen que actuaron conforme a derecho y en legítima defensa, luego de advertir en reiteradas ocasiones a Estados Unidos sobre vuelos ilegales que, de acuerdo con su versión, se habrían producido durante aproximadamente 20 meses.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel también reaccionó a la decisión y la calificó como una acción de carácter político, sin fundamento jurídico, al considerar que busca ampliar un expediente contra Cuba para justificar posibles agresiones.
La Habana afirma que las aeronaves derribadas formaban parte de la organización Hermanos al Rescate, con sede en Miami, y vinculó a su liderazgo con acciones dirigidas contra el Gobierno cubano.
La acusación añade un nuevo punto de tensión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, marcadas históricamente por sanciones, diferencias políticas y denuncias cruzadas sobre seguridad, soberanía y derechos internacionales.
Desde la perspectiva cubana, la decisión judicial estadounidense no responde a un interés jurídico, sino a una estrategia política orientada a elevar la presión internacional contra la isla.















