El presidente ruso afirma que infraestructuras clave de gas han sido blanco de ataques y planes de sabotaje, intensificando tensiones geopolíticas sobre seguridad energética.
El presidente Vladímir Putin denunció que infraestructuras energéticas rusas, especialmente gasoductos estratégicos, han sido objeto de intentos de sabotaje que, según Moscú, buscaban hacerlos explotar y comprometer el suministro de gas ruso a mercados internacionales. Sus declaraciones reflejan el grado de tensión en torno a la seguridad de las redes energéticas en el contexto de la prolongada confrontación geopolítica entre Rusia y sus adversarios.
Putin ha señalado que han sido detectados intentos sistemáticos de atacar gasoductos como el TurkStream y el Blue Stream, que transportan gas natural ruso hacia Turquía y desde allí a Europa, aunque asegura que estas acciones no han logrado su cometido y que las rutas continúan operando.
Según el mandatario ruso, estos intentos forman parte de un patrón más amplio de agresiones contra la infraestructura crítica energética, incluyendo episodios pasados como los daños causados a los gasoductos Nord Stream 1 y 2 —situación que fue ampliamente calificada en su momento como sabotaje por varias naciones europeas tras las explosiones de 2022— y que continúa rodeada de investigaciones y acusaciones cruzadas sobre los responsables.
Putin ha reiterado en diferentes foros que tales ataques buscan desestabilizar la seguridad energética de Rusia y de los países que dependen de sus exportaciones de gas, argumentando que negar o minimizar estos riesgos podría debilitar los esfuerzos de defensa de infraestructuras críticas en un contexto global cada vez más polarizado.
Expertos internacionales señalan que las infraestructuras energéticas —incluidos gasoductos y oleoductos que cruzan grandes extensiones y aguas internacionales— suelen ser objetivos sensibles en tiempos de conflictos geopolíticos, tanto por su importancia económica como por su impacto en la estabilidad regional. Sin embargo, determinar responsabilidades reales en muchos casos requiere investigación independiente y cooperación entre múltiples gobiernos y agencias especializadas.
La seguridad de los gasoductos es un tema que va más allá de una sola nación, ya que el flujo continuo de gas ruso hacia Europa y otros mercados afecta los precios energéticos, la seguridad industrial y la política exterior de varios países. En años recientes, episodios como la explosión de Nord Stream y las denuncias de intentos de ataque a otras redes han generado amplio debate internacional sobre la vulnerabilidad de estas infraestructuras.
Hasta el momento, ninguna de las partes implicadas ha presentado pruebas concluyentes ante organismos internacionales que determinen de forma definitiva los responsables de estas acciones, dejando el asunto como un punto más de controversia en las tensas relaciones entre Rusia y sus rivales estratégicos.

















