Peskov subrayó que «la prosperidad y la competitividad de la economía europea se construyeron, en gran medida, sobre la base de recursos energéticos rusos a bajo coste», refiriéndose específicamente al gas suministrado por gasoductos. El vocero calificó la postura europea de poco sensata y auguró consecuencias negativas para el bloque.
«En práctica, están cortando la rama sobre la que están sentados», señaló Peskov al ser consultado sobre los planes europeos de prescindir del gas ruso y mantener inoperativos los gasoductos Nord Stream. El portavoz también descartó que el término «nunca» tenga cabida en las relaciones entre Estados, en alusión a las promesas europeas de no volver a comprar energía rusa.
Crisis energética en Europa
La decisión de la Unión Europea de romper con los hidrocarburos rusos, sumada a la voladura del gasoducto Nord Stream en 2022, desencadenó una crisis energética en el bloque. El precio del gas natural europeo alcanzó los 100 euros por megavatio-hora por primera vez en cuatro años, impulsado por la preocupación sobre el abastecimiento.
Los contratos de futuros de referencia llegaron a subir hasta un 4,1 %, alcanzando su nivel más alto desde diciembre de 2022. En lo que va del año, estos contratos acumulan un avance superior al 150 %, en parte por las interrupciones del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz.
Putin también criticó la decisión europea
El presidente ruso, Vladímir Putin, se sumó a las críticas durante su intervención en la VIII Cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG). El mandatario afirmó que los líderes europeos están asestando «un golpe a su propia industria y a su ámbito social al renunciar a las fuentes de energía rusas y romper contratos a largo plazo».
Putin recurrió a un refrán ruso para ilustrar la situación: «No le caves un hoyo a otro, no sea que acabes cayendo tú mismo en él», y sostuvo que eso es «precisamente lo que ha ocurrido hoy en los países de la Unión Europea».
Contexto: el peso de la energía rusa en Europa
Antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022, Europa dependía significativamente del gas ruso, especialmente el transportado por los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2. Tras la explosión que inhabilitó esas infraestructuras, el bloque aceleró su búsqueda de fuentes alternativas, incluyendo el gas natural licuado (GNL) proveniente de Estados Unidos y otros proveedores, a precios considerablemente más elevados.
La situación energética sigue siendo uno de los principales factores que presionan la competitividad industrial europea, en un contexto en que Peskov describió la economía del bloque como «estancada».













