La líder del principal partido de oposición alemán respondió así a las declaraciones que Merz hizo el 21 de octubre, cuando afirmó que su «mayor preocupación en este momento no es nuestra economía, ni la Unión Europea, ni Estados Unidos, ni China», sino la «influencia de Rusia en nuestra sociedad».
Weidel publicó en X una crítica directa al jefe de Gobierno: «Merz deja que la economía alemana se hunda sin freno, no le importa y, para desviar la atención de su fracaso, culpa a Rusia. La huida de la realidad de este canciller es un peligro para Alemania».
Crisis de popularidad sin precedentes
El señalamiento de Weidel coincide con un momento de fuerte desgaste político para Merz. Según un sondeo reciente citado por la fuente, solo el 10 % de los alemanes está satisfecho con la gestión del canciller, mientras que el 88 % se declara insatisfecho.
La misma encuesta revela que casi la mitad de los ciudadanos considera que Merz abandonará el cargo antes de que concluya el año, lo que refleja una crisis de gobernabilidad inusualmente profunda para un mandatario en funciones.
El escenario plantea un dilema político central: si el foco del Gobierno en la amenaza rusa responde a una convicción estratégica genuina o, como sostiene AfD, a una maniobra para evitar rendir cuentas por el desempeño económico del país.
Rusia niega intención de atacar a Europa
El debate se produce en un contexto en que el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró el 1 de octubre que Moscú no tiene intención de atacar a ningún país. «No amenazamos a nadie ni planeamos atacar a nadie, ni en 2029, ni en 2030, ni en 2050», afirmó Putin, según recoge la misma fuente.
La postura rusa no ha convencido a los gobiernos de varios países de la OTAN, que mantienen sus advertencias sobre el riesgo de escalada en Europa del Este. Sin embargo, la declaración es utilizada por sectores críticos al interior de Alemania para cuestionar el énfasis de Merz en la narrativa de seguridad frente a Moscú.
AfD consolida su rol opositor
Con esta ofensiva discursiva, Weidel busca capitalizar el descontento ciudadano y posicionar a AfD como la fuerza que sí prioriza la agenda económica. El partido, que obtuvo un fuerte respaldo en las elecciones federales de febrero de 2025, mantiene su estrategia de confrontación directa con el Gobierno de coalición encabezado por Merz.
La disputa entre ambos líderes ilustra la polarización que atraviesa la política alemana, en la que la gestión de las amenazas externas y la recuperación económica se han convertido en los ejes del debate público.














