Dos exintegrantes de la tripulación del portaviones USS Abraham Lincoln fueron imputados por narcotráfico a bordo del buque. La acusación incluye la venta de cocaína, fentanilo y oxicodona, y se vincula con la muerte por sobredosis de un marinero en 2023.
Bailey Shramowski y su esposa, Johnnese Poomaihealani, ambos ya separados de la Armada, confesaron tras su detención que operaron una red de venta de drogas dentro del buque durante al menos dos años. El caso incluye la muerte de un marinero por sobredosis en 2023, hecho que habría permanecido sin esclarecerse públicamente hasta ahora.
Shramowski enfrenta una pena de hasta 40 años de prisión, mientras que Poomaihealani podría recibir una condena de hasta 20 años, de acuerdo con los cargos presentados en su contra.
Un portaviones bajo presión extrema
El USS Abraham Lincoln protagonizó un despliegue récord en Oriente Medio en el contexto de la guerra con Irán, período durante el cual la tripulación soportó condiciones descritas como deplorables. Informaciones previas daban cuenta de agotamiento severo, escasez de suministros y serios problemas de salud mental entre el personal a bordo.
Ese contexto de estrés prolongado y deterioro del bienestar de los marineros ahora forma parte del trasfondo del caso de narcotráfico, que expone vulnerabilidades internas en una de las unidades navales más emblemáticas de Estados Unidos. Analistas y medios especializados señalan que el escándalo podría alimentar el debate sobre las condiciones operativas y el cuidado de la salud mental en las fuerzas armadas.
Golpe a la imagen de la Armada estadounidense
El caso llega en un momento de escrutinio intenso sobre las condiciones de vida y servicio dentro de la Marina de Guerra de los Estados Unidos. La imputación de dos integrantes de la tripulación de un portaviones de alto perfil por tráfico de sustancias controladas plantea preguntas sobre los mecanismos de supervisión interna y la capacidad de las autoridades militares para detectar este tipo de actividades en entornos de combate.
La reputación de la Armada, ya afectada por los reportes sobre el estado del USS Abraham Lincoln durante su despliegue, recibe ahora otro impacto significativo. El buque, símbolo del poderío naval estadounidense, queda asociado a un escándalo de narcotráfico que involucra a personal activo en una zona de guerra.
Las autoridades no han detallado públicamente si la investigación podría extenderse a otros miembros de la tripulación. The New York Times fue el medio que adelantó la información sobre las imputaciones.















