CIUDAD DE MÉXICO.– El Senado mexicano autorizó el ingreso de 139 militares del Ejército de Estados Unidos, con armamento, para participar durante diez días en un ejercicio de adiestramiento junto a las Fuerzas Armadas de México en el estado de Chihuahua.
La decisión ha generado atención por producirse en medio de las recurrentes presiones estadounidenses para ampliar su participación en la lucha contra los carteles mexicanos. Sin embargo, la autorización aprobada no contempla una intervención contra organizaciones criminales ni otorga facultades a las tropas estadounidenses para realizar operaciones independientes en México.
El Senado aprobó la solicitud presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum con 75 votos a favor, sin votos en contra ni abstenciones. Los efectivos permanecerán en territorio mexicano entre el 20 y el 30 de septiembre de 2026.
¿Quiénes son los militares que ingresarán?
La delegación pertenece a la 101.ª División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos.
Los 139 soldados llegarán a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea estadounidense a la 5.ª Zona Aérea Militar de Santa Gertrudis, en Chihuahua.
El decreto permite su ingreso con armamento, aunque la información divulgada públicamente no especifica qué armas llevará el contingente.
El entrenamiento se desarrollará en el Centro Nacional de Adiestramiento de Santa Gertrudis, una instalación militar mexicana utilizada regularmente para ejercicios de preparación y capacitación.
¿Qué harán exactamente?
Los militares estadounidenses participarán en el denominado Ejercicio Especializado Conjunto.
Según la información presentada al Senado, el objetivo es mejorar la planificación y ejecución de operaciones militares, la preparación individual y colectiva y los mecanismos de cooperación entre las Fuerzas Armadas de ambos países.
Las autoridades mexicanas establecieron que las actividades deben realizarse bajo principios de respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y “colaboración sin subordinación”.
El permiso tiene una duración y finalidad específicas: comienza el 20 de septiembre y el contingente deberá regresar a Estados Unidos el día 30.
¿Por qué el Senado tiene que autorizarlo?
La entrada de tropas extranjeras no puede ser decidida simplemente por el Ejecutivo mexicano.
El artículo 76, fracción III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece entre las facultades exclusivas del Senado autorizar al Ejecutivo para permitir el paso de tropas extranjeras por territorio nacional.
Ese procedimiento constitucional es precisamente el utilizado en este caso.
La presidenta solicita la autorización y el Senado determina si concede el permiso, incluyendo las condiciones, duración y finalidad del ingreso.
¿Contradice esto el rechazo de Sheinbaum a tropas estadounidenses?
No necesariamente.
Sheinbaum ha rechazado repetidamente una propuesta diferente: que fuerzas estadounidenses ingresen a México para combatir directamente a los carteles del narcotráfico o participar en operativos de seguridad interna.
En mayo de 2025 afirmó que no aceptaría la presencia del Ejército estadounidense para combatir al narcotráfico y defendió la fórmula de cooperación bilateral con cada país operando dentro de su territorio.
Su Gobierno ha reiterado esa posición durante 2026.
En julio, Sheinbaum sostuvo que las operaciones desarrolladas dentro de México corresponden exclusivamente a instituciones mexicanas y que personal estadounidense no puede participar directamente en operativos nacionales.
Al mismo tiempo, México sí permite intercambio de información, capacitación, entrenamiento y cooperación militar, siempre que se ajusten a su legislación y sean autorizados cuando constitucionalmente corresponda.
Por tanto, la diferencia central está entre capacitación autorizada e intervención operativa.
No es la primera vez
La presencia temporal de militares estadounidenses para capacitación no es inédita.
En julio de 2025, el Senado autorizó la entrada de 120 efectivos del Comando Norte del Ejército estadounidense para otro Ejercicio Especializado Conjunto en el mismo centro de Santa Gertrudis, también con armamento, municiones y equipo especial.
Durante 2026 también se han producido otras autorizaciones para grupos más pequeños, por lo que el mecanismo forma parte de los intercambios militares establecidos entre ambos países. El contingente de septiembre, sin embargo, es uno de los más numerosos autorizados recientemente.
Ocurre en un momento particularmente sensible
El nuevo ejercicio adquiere mayor dimensión política debido a las tensiones entre los gobiernos de Donald Trump y Claudia Sheinbaum sobre la lucha contra el narcotráfico.
Trump ha planteado en distintas ocasiones una participación estadounidense más directa en territorio mexicano, posición rechazada por Sheinbaum bajo el argumento de defensa de la soberanía.
La mandataria reafirmó este año que la cooperación con Washington debe apoyarse en cuatro principios: respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación.
Incluso ante nuevas presiones en materia de seguridad, el Gobierno mexicano ha mantenido que Estados Unidos puede suministrar información y colaborar tecnológicamente, pero que las operaciones en territorio nacional deben quedar bajo control mexicano.
Entonces, ¿qué significa realmente este ingreso?
La autorización significa que México está ampliando la cooperación y el entrenamiento militar con Estados Unidos, pero dentro de un procedimiento formal controlado por sus instituciones.
Los 139 militares estadounidenses:
- entrarán con autorización del Senado;
- permanecerán únicamente diez días;
- participarán en un centro militar mexicano;
- realizarán actividades de entrenamiento conjunto;
- podrán portar armamento dentro del esquema autorizado;
- y deberán salir del país el 30 de septiembre.
La medida no autoriza una operación contra los carteles, no crea una base estadounidense en México y no concede a Washington capacidad autónoma para realizar acciones de seguridad dentro del territorio mexicano.
La diferencia resulta especialmente relevante en el actual contexto bilateral: México continúa aumentando su cooperación militar y de seguridad con Estados Unidos, pero intenta mantener una línea jurídica y política que separe esa cooperación de cualquier intervención extranjera directa.











