MOSCÚ.– El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó este martes que Moscú no aceptará un alto el fuego en la línea del frente como condición previa para negociar el fin de la guerra en Ucrania y aseguró que las operaciones militares continuarán mientras se desarrollen las conversaciones diplomáticas.
“Estamos siempre dispuestos” a negociar, sostuvo Lavrov, aunque rechazó la fórmula de “primero el alto el fuego y después las negociaciones”, posición que Rusia viene manteniendo desde hace meses.
El canciller también atribuyó la insistencia de varios gobiernos occidentales en alcanzar una tregua a la presión que, según Moscú, estarían generando las operaciones militares rusas sobre Ucrania.
Esa explicación constituye la interpretación del Gobierno ruso sobre las motivaciones occidentales y no un hecho establecido independientemente.
Lavrov diferencia a Estados Unidos de Europa
El jefe de la diplomacia rusa marcó además una diferencia entre la aproximación de la administración del presidente estadounidense Donald Trump y la posición que atribuye a los gobiernos europeos.
Lavrov sostuvo que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner están intentando trabajar sobre las diferencias entre las partes sin formular, según su valoración, exigencias que Moscú considera imposibles de aceptar.
El canciller afirmó este martes que Rusia está dispuesta a continuar las conversaciones con Washington porque considera que Estados Unidos toma en cuenta determinadas “realidades sobre el terreno”, expresión utilizada por Moscú para referirse, entre otros asuntos, al control ruso sobre territorios ucranianos.
Europa, en cambio, es acusada por Lavrov de defender condiciones que Rusia interpreta como ultimátums y de buscar una suspensión de las hostilidades sin resolver previamente las causas políticas y territoriales del conflicto.
Los gobiernos europeos y Ucrania han argumentado reiteradamente que cualquier acuerdo debe preservar la soberanía ucraniana y ofrecer garantías de seguridad frente a futuras agresiones rusas.
Witkoff y Kushner viajaron de Moscú a Kiev
Las declaraciones llegan después de una nueva ronda de diplomacia impulsada por Washington.
Witkoff y Kushner se reunieron el sábado durante más de tres horas con el presidente Vladímir Putin en Moscú. Posteriormente viajaron a Kiev, donde sostuvieron conversaciones con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov describió el encuentro en Moscú como constructivo y franco, mientras los representantes estadounidenses hablaron de nuevas ideas y de la posibilidad de retomar conversaciones directas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
Sin embargo, no se anunció ningún acuerdo de paz ni un alto el fuego permanente.
Zelenski afirmó este martes que los enviados estadounidenses habían presentado propuestas que consideraba relevantes, aunque las principales diferencias —especialmente sobre territorio y garantías de seguridad— continúan sin resolverse.
Una pausa temporal terminó con nuevos ataques
Durante la visita de los negociadores estadounidenses, Rusia y Ucrania acordaron suspender temporalmente ataques contra las capitales de ambos países.
La pausa terminó esta semana.
Rusia lanzó durante la madrugada de este martes una nueva oleada de misiles y drones contra Kiev. Las autoridades ucranianas reportaron muertos, heridos y daños en edificios residenciales y otras infraestructuras.
Moscú afirmó que sus objetivos eran instalaciones vinculadas con la industria militar y la logística ucraniana. Ucrania también retomó ataques contra objetivos en territorio controlado por Rusia.
Este reinicio de las operaciones evidencia que la nueva ofensiva diplomática estadounidense todavía no ha producido una reducción sostenida de los combates.
Moscú insiste en negociar sin detener la guerra
Lavrov defendió que Rusia pueda desarrollar simultáneamente acciones militares y negociaciones.
Para justificar esa posición, volvió a referirse a las conversaciones celebradas en Estambul en marzo de 2022, cuando Rusia y Ucrania intercambiaron propuestas sobre neutralidad, garantías de seguridad y otros asuntos.
El canciller presentó nuevamente la retirada rusa de los alrededores de Kiev como un “gesto de buena voluntad” vinculado a aquellas negociaciones.
Esa interpretación forma parte de la narrativa oficial de Moscú. Informaciones contemporáneas muestran que las conversaciones de Estambul produjeron propuestas, pero no un acuerdo definitivo, y que ambas partes continuaron discrepando sobre aspectos esenciales del eventual pacto.
Además, tras la retirada rusa de la región de Kiev salieron a la luz las matanzas de civiles en Bucha. Naciones Unidas documentó posteriormente decenas de ejecuciones y asesinatos de civiles durante el período en que la localidad estuvo bajo control de fuerzas rusas. Moscú ha rechazado esas acusaciones.
Por esa razón, presentar el fracaso de las negociaciones de 2022 únicamente como resultado de un supuesto “engaño” occidental simplifica un proceso mucho más complejo y disputado.
Rusia atribuye a sus ataques el interés por una tregua
Lavrov sostuvo también que la respuesta militar rusa a los ataques ucranianos contra territorio ruso ha sido cada vez más intensa y vinculó esa situación con los llamados occidentales a detener temporalmente las hostilidades.
Moscú acusa a Ucrania de atacar infraestructura civil y energética dentro de Rusia. Kiev sostiene, por su parte, que sus operaciones de largo alcance buscan reducir la capacidad militar y logística que Rusia utiliza para sostener la invasión.
Ambas partes se han acusado repetidamente de realizar ataques contra objetivos civiles.
En este contexto, la afirmación de Lavrov de que Europa busca urgentemente un alto el fuego debido a los efectos de las represalias rusas debe entenderse como una valoración política del Kremlin, no como una explicación demostrada de la estrategia occidental.
Negociaciones siguen abiertas, pero las posiciones están distantes
La última misión de Witkoff y Kushner ha reactivado un canal diplomático que permanecía estancado, aunque Washington no ha anunciado todavía una fórmula aceptada simultáneamente por Moscú y Kiev.
Associated Press señala que los principales desacuerdos continúan concentrados en territorio, garantías de seguridad y las condiciones políticas para poner fin a la guerra, mientras ambos países mantienen operaciones militares.
Lavrov dejó claro que Rusia pretende continuar negociando con la administración Trump, pero también que Moscú no contempla detener sus operaciones militares únicamente para facilitar esas conversaciones.
La diplomacia y la guerra, por ahora, continúan avanzando en paralelo.












