Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Rusia y China que enfrentarían consecuencias perjudiciales si suministran armas a Irán durante la actual confrontación militar entre Washington y Teherán.
Trump sostuvo que, en su opinión, ninguno de los dos países participa directamente en el conflicto, pero afirmó que involucrarse mediante la venta o entrega de armamento “sería muy perjudicial para ellos”.
Trump asegura que Xi Jinping le dio garantías
En una publicación difundida a través de Truth Social, el mandatario afirmó que el presidente chino, Xi Jinping, le aseguró durante una reunión en Pekín que China no entregaría ni vendería armas a la República Islámica de Irán.
Según Trump, el compromiso incluiría también a las empresas chinas. El mandatario dijo que cree en la palabra de Xi debido a la relación que mantienen ambos gobiernos.
Trump ya había hecho una afirmación similar meses atrás. Sin embargo, los comunicados públicos de la Cancillería china consultados no confirmaron expresamente ese supuesto compromiso y se concentraron en reclamar un alto el fuego, diálogo y una solución política al conflicto.
Afirma que Putin tampoco venderá armas
El presidente estadounidense aseguró igualmente que Vladímir Putin le comunicó que Rusia no suministraría armamento a Irán.
Trump vinculó ese supuesto entendimiento con la política estadounidense hacia Ucrania y señaló que Washington vende armas a países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que posteriormente deciden cómo distribuirlas.
Hasta el momento, los comunicados oficiales rusos consultados no recogen públicamente la garantía descrita por Trump. Moscú ha condenado los ataques contra territorio iraní y ha defendido una salida diplomática a la confrontación.
La advertencia ocurre durante una nueva escalada
Las declaraciones se producen mientras Estados Unidos e Irán intercambian ataques y aumenta el temor de que otros países queden involucrados directa o indirectamente en la confrontación.
El Comando Central de Estados Unidos informó que completó su decimotercera noche consecutiva de bombardeos contra instalaciones militares iraníes, incluidos centros de mando, depósitos de drones, redes de comunicación y posiciones de vigilancia costera.
Irán, por su parte, ha anunciado represalias contra instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en distintos países de Oriente Medio. El alcance de varios de esos ataques continúa siendo objeto de versiones contradictorias y verificaciones independientes.
China reclama diálogo y Rusia condena los bombardeos
China ha reiterado que el uso de la fuerza no resolverá la crisis y ha pedido mantener abiertas las vías de negociación entre Washington y Teherán.
La Cancillería china también ha advertido que la guerra afecta las cadenas de suministro, el comercio internacional y la estabilidad energética mundial.
Rusia mantiene relaciones estratégicas con Irán y ha rechazado los ataques estadounidenses contra territorio iraní, calificándolos de contrarios a una solución diplomática. No obstante, Moscú no ha anunciado públicamente su entrada directa en la guerra.
Crece la presión sobre las potencias
La advertencia de Trump busca limitar cualquier apoyo militar externo que pueda fortalecer las capacidades iraníes y prolongar la confrontación.
Sin embargo, también eleva la presión diplomática sobre Rusia y China, dos potencias que mantienen importantes relaciones políticas y económicas con Teherán, pero que públicamente han defendido la negociación como vía para detener la escalada.
Por ahora, las afirmaciones sobre las garantías ofrecidas por Xi Jinping y Vladímir Putin proceden del propio presidente estadounidense y no han sido corroboradas mediante declaraciones públicas equivalentes de ambos gobiernos.











