Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.– La Fiscalía General de Emiratos Árabes Unidos confirmó este sábado que el incidente ocurrido a bordo del vuelo FZ1073 de Flydubai, que viajaba desde Dubái hacia Tel Aviv, constituyó un intento de acto terrorista, según los resultados preliminares de la investigación.
El fiscal general emiratí, Hamad Saif Al Shamsi, informó que el copiloto comenzó a ejecutar un plan durante el vuelo, atacó al capitán dentro de la cabina con un hacha de emergencia y posteriormente intentó hacerse con los controles de la aeronave.
La declaración oficial representa el avance más importante conocido hasta ahora en la investigación de un incidente que inicialmente había sido descrito únicamente como un altercado entre miembros de la tripulación.
Fiscalía habla de un plan y un intento de acto terrorista
La Agencia de Noticias de Emiratos (WAM) informó que, según Al Shamsi, las pesquisas determinaron que el copiloto había comenzado a ejecutar un plan dirigido a cometer un acto terrorista.
El funcionario explicó que el ataque contra el capitán se produjo dentro de la cabina utilizando el denominado crash axe, un hacha que forma parte del equipo de emergencia de determinadas aeronaves.
Después de la agresión, el copiloto habría intentado apoderarse de los controles de vuelo.
Las autoridades no han explicado todavía públicamente cuál era su objetivo final una vez obtenidos los mandos ni qué motivación específica habría impulsado sus acciones.
¿Intentó estrellar el avión?
Diversos medios internacionales, citando fuentes vinculadas con la investigación, han reportado que el objetivo habría sido hacer caer la aeronave.
Associated Press informó previamente que el copiloto habría intentado estrellar el Boeing 737 MAX después de atacar al capitán, mientras Reuters describe el caso como un presunto intento del copiloto de provocar la caída del avión.
Sin embargo, la declaración oficial emitida este sábado por la Fiscalía de Emiratos utiliza una formulación más precisa: confirma que el copiloto intentó cometer un acto terrorista y apoderarse de los controles, pero todavía mantiene abierta la investigación sobre las circunstancias completas y sus motivaciones.
Por esa razón, la intención concreta de estrellar la aeronave debe seguir atribuyéndose a los reportes de investigación mientras las autoridades completan sus conclusiones finales.
Avión sufrió una fuerte pérdida de altitud
El vuelo había salido de Dubái el miércoles 30 de septiembre con destino al aeropuerto Ben Gurión, en Israel.
Durante la emergencia, datos de seguimiento de vuelo mostraron fuertes variaciones de altitud. Reuters reportó que la aeronave descendió más de 16,000 pies en poco más de 30 segundos durante uno de los momentos más críticos antes de estabilizarse.
La tripulación transmitió señales de emergencia durante la crisis y finalmente el avión fue desviado hacia Tabuk, Arabia Saudita, donde aterrizó de manera segura.
El vuelo transportaba 174 pasajeros, según reportes de Associated Press, además de la tripulación.
Tripulantes y pasajeros ayudaron a controlar la situación
La Autoridad General de Aviación Civil de Emiratos Árabes Unidos (GCAA) destacó posteriormente la actuación del capitán Machchhar Smit, de la tripulación y de pasajeros que colaboraron para controlar la emergencia.
Según la autoridad aeronáutica, la rápida intervención permitió contener el incidente y evitar consecuencias más graves.
El capitán resultó herido durante el ataque.
La GCAA informó el viernes que había regresado a Emiratos Árabes Unidos, se encontraba en buenas condiciones y recibía la atención médica necesaria.
Investigación analiza evidencias físicas y digitales
La Fiscalía emiratí mantiene abierta la investigación para establecer todos los detalles del caso.
Los investigadores trabajan para determinar:
Las motivaciones del copiloto.
La planificación previa del ataque.
La posible existencia de conexiones con otras personas o grupos.
El contenido de dispositivos y evidencia digital.
Los resultados de los peritajes técnicos y materiales.
Al Shamsi indicó que las conclusiones definitivas serán divulgadas públicamente una vez terminen los procedimientos legales y técnicos correspondientes.
Identidad del copiloto todavía requiere cautela
Reuters identificó al copiloto, citando a una fuente con conocimiento directo del caso, como Hammam al-Hammami, ciudadano omaní.
La agencia señaló, sin embargo, que las autoridades de Emiratos Árabes Unidos no habían confirmado oficialmente su identidad al momento de la publicación.
Otros medios han divulgado informaciones sobre antecedentes laborales y posibles preocupaciones previas relacionadas con sus posiciones ideológicas, pero esos elementos continúan bajo escrutinio y no forman parte de las conclusiones oficiales anunciadas por la Fiscalía.
Por ahora, tampoco se ha establecido públicamente que actuara siguiendo órdenes de una organización terrorista.
Emiratos tiene jurisdicción sobre el caso
Aunque el incidente ocurrió durante un vuelo internacional y la aeronave terminó aterrizando en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos sostiene que sus autoridades judiciales tienen jurisdicción para investigar los hechos.
La razón es que el avión estaba registrado en Emiratos Árabes Unidos y operaba bajo su bandera, por lo que la legislación emiratí se aplica a delitos cometidos a bordo incluso cuando ocurren fuera de su territorio.
La investigación se desarrolla en coordinación con la Autoridad General de Aviación Civil y autoridades regionales e internacionales.
De “altercado” a investigación por terrorismo
La evolución de las informaciones ha sido significativa.
El 30 de septiembre, la GCAA confirmó inicialmente un “incidente de seguridad” que había provocado heridas entre miembros de la tripulación y obligado a realizar el aterrizaje de emergencia en Tabuk.
El 1 de octubre, la Fiscalía anunció la creación de un equipo especial para determinar si el hecho estaba relacionado con terrorismo o había sido planificado previamente.
Este 3 de octubre, el fiscal general fue más allá y anunció que la investigación había determinado que existieron planificación y un intento de ejecutar un acto terrorista, aunque continúa pendiente esclarecer sus motivos y posibles vínculos.
El caso mantiene abierta una investigación internacional y plantea nuevas interrogantes sobre los sistemas de seguridad de las aerolíneas, la evaluación de las tripulaciones y los protocolos diseñados para responder a amenazas originadas dentro de la propia cabina de mando.












