Teherán.– Irán advirtió que responderá contra la infraestructura energética de los aliados de Estados Unidos en Oriente Medio si Washington ejecuta ataques contra puentes o centrales eléctricas dentro del territorio iraní.
La advertencia fue formulada por el general de brigada Seyed Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, después de que el presidente Donald Trump anunciara represalias directas por cada nueva agresión iraní contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
“Si nuestros puentes y centrales eléctricas son atacados, los apagones para los aliados y anfitriones de los agresores serán seguros”, afirmó Mousavi en un mensaje divulgado por medios estatales iraníes.
Trump amenaza con represalias por cada barco atacado
Trump aseguró que Estados Unidos destruirá un puente o una planta eléctrica iraní cada vez que las fuerzas de Teherán ataquen una embarcación con misiles, cohetes, drones u otras armas en el estrecho de Ormuz.
El mandatario agregó que los objetivos podrían encontrarse cerca o dentro de Teherán, ampliando públicamente la lista de infraestructuras que Washington estaría dispuesto a bombardear.
Las amenazas se producen mientras las fuerzas estadounidenses mantienen ataques contra instalaciones militares iraníes con el argumento de reducir la capacidad de Teherán para amenazar a marineros civiles y barcos comerciales que transitan por aguas regionales.
Teherán anuncia una respuesta “ojo por ojo”
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que la doctrina defensiva de su país será responder de manera equivalente ante cualquier ofensiva contra su infraestructura.
Araghchi advirtió que toda agresión provocará una respuesta “poderosa y decisiva”, mientras otras autoridades iraníes amenazaron con atacar instalaciones petroleras, gasíferas, eléctricas y económicas de países que apoyen o faciliten las operaciones estadounidenses.
La advertencia de Mousavi está dirigida especialmente contra los países de la región que albergan bases, tropas o instalaciones utilizadas por Estados Unidos. Sin embargo, el militar no precisó cuáles serían atacados ni explicó cómo se ejecutaría la amenaza de provocar apagones.
Por tanto, la declaración constituye una amenaza militar y no la confirmación de que exista un plan operativo inmediato contra una instalación específica.
Infraestructura civil queda en medio de la escalada
La ampliación de las amenazas hacia puentes y centrales eléctricas aumenta la preocupación por el impacto del conflicto sobre la población civil.
Las plantas eléctricas suelen ser consideradas bienes civiles. Solo pueden convertirse en objetivos militares bajo condiciones específicas, como cuando realizan una contribución efectiva a operaciones militares, y cualquier ataque debe respetar los principios de distinción, necesidad y proporcionalidad.
Irán ya ha respondido a las operaciones estadounidenses atacando infraestructura energética y plantas desalinizadoras en países del golfo Pérsico. Estas instalaciones son especialmente sensibles porque abastecen de electricidad y agua potable a millones de personas.
Estrecho de Ormuz mantiene bajo presión a la economía
La confrontación se concentra cada vez más en el control del estrecho de Ormuz, una ruta por la que circulaba, antes de la actual escalada, aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas comercializados internacionalmente.
Irán sostiene que tiene derecho a administrar el tránsito y cobrar por el paso de embarcaciones, mientras Estados Unidos considera que esa pretensión amenaza la navegación internacional y establece un precedente peligroso para otras rutas marítimas.
Los ataques y las restricciones han reducido el tránsito de barcos y elevado los temores sobre el suministro energético mundial. El precio del petróleo Brent superó los 93 dólares por barril, frente a menos de 72 dólares al inicio de julio.
Diplomacia permanece estancada
Aunque autoridades de ambos países reconocen que continúan intercambiándose mensajes por vías directas e indirectas, los esfuerzos diplomáticos no han producido avances visibles.
Estados Unidos asegura que permanece abierto a negociar, pero acusa a Irán de no presentar propuestas serias. Teherán sostiene que cualquier diálogo requiere el cese de los ataques y garantías sobre su seguridad y sus exportaciones energéticas.
Las amenazas recíprocas contra centrales eléctricas, puentes y otras infraestructuras elevan el riesgo de que el conflicto trascienda los objetivos militares y afecte directamente los servicios esenciales de varios países de Oriente Medio.











