Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con destruir un puente o una central eléctrica en Irán cada vez que las fuerzas iraníes ataquen una embarcación que transite por el estrecho de Ormuz.
El mandatario formuló la advertencia mediante una publicación en Truth Social, en momentos en que Washington y Teherán intensifican sus operaciones militares y mantienen una disputa por el control y la libre navegación en esa estratégica ruta marítima.
“De ahora en adelante, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con un misil, cohete, dron o cualquier otra arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica”, escribió Trump.
El presidente agregó que la represalia podría alcanzar instalaciones situadas cerca o dentro de Teherán.
Amenaza amplía posibles objetivos estadounidenses
La declaración supone una ampliación de los blancos mencionados públicamente por Trump, debido a que puentes y centrales eléctricas pueden desempeñar funciones civiles esenciales para la movilidad, el suministro de energía y las actividades económicas de la población.
El derecho internacional humanitario prohíbe los ataques deliberados contra bienes civiles, salvo cuando estos sean utilizados para fines militares y cumplan los requisitos de necesidad y proporcionalidad. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, calificó como inaceptables los ataques contra infraestructura civil.
Trump había advertido previamente que Estados Unidos atacaría cualquier instalación en la que Irán intentara reconstruir capacidades relacionadas con armas nucleares. También señaló que Washington podría actuar contra un complejo subterráneo en construcción próximo a la instalación nuclear de Natanz.
Estados Unidos mantiene los bombardeos
Las fuerzas estadounidenses completaron este miércoles una undécima noche consecutiva de ataques contra objetivos iraníes, mientras las defensas aéreas de Teherán respondieron durante una nueva ola de bombardeos.
Irán, por su parte, lanzó ataques contra objetivos de países aliados de Washington en la región, provocando alertas en Jordania, Baréin y Arabia Saudita.
Estados Unidos ya había ejecutado operaciones de represalia después de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica atacara embarcaciones comerciales en Ormuz. Uno de esos incidentes afectó al portacontenedores de bandera chipriota GFS Galaxy, que sufrió daños en la sala de máquinas y quedó fuera de servicio.
Irán responde a la advertencia
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, rechazó la amenaza y sostuvo que ninguna infraestructura estará segura si Washington continúa sus operaciones militares.
Qalibaf afirmó que la situación en el estrecho de Ormuz no volverá a las condiciones existentes antes del conflicto y defendió la salida de las fuerzas estadounidenses como condición para recuperar la seguridad en esa vía marítima.
Teherán sostiene que tiene derecho a administrar el tránsito e incluso cobrar tarifas por el paso de las embarcaciones. Estados Unidos rechaza esa posición y exige que el corredor permanezca abierto a la navegación internacional.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que permitir a un país controlar una ruta internacional, exigir pagos y atacar los barcos que no cumplan establecería un precedente peligroso para el comercio mundial.
Hormuz mantiene bajo presión los mercados energéticos
El estrecho de Ormuz constituye una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas. Antes de la actual escalada, cerca de una quinta parte de los hidrocarburos comercializados internacionalmente atravesaba ese corredor.
Las restricciones al tránsito y los ataques contra embarcaciones han impulsado los precios energéticos. El petróleo Brent superó los 93 dólares por barril, después de cotizar por debajo de los 72 dólares al inicio de julio.
Una nueva ofensiva contra centrales eléctricas, puentes o instalaciones cercanas a Teherán podría ampliar la confrontación, afectar directamente a la población civil y aumentar la incertidumbre en los mercados internacionales.
Persisten contactos diplomáticos
Aunque las negociaciones permanecen estancadas, autoridades iraníes han asegurado que los intercambios de mensajes no han sido suspendidos.
Rubio también afirmó que Teherán mantiene contactos directos e indirectos con Washington, pero acusó al Gobierno iraní de incumplir compromisos alcanzados durante el fallido acuerdo de alto el fuego. Estados Unidos asegura que continúa abierto a una solución negociada, aunque advierte que responderá a nuevos ataques.











