Washington. Estados Unidos inició una nueva ronda de bombardeos contra objetivos iraníes, en lo que representa la décima noche consecutiva de operaciones militares estadounidenses desde el reinicio de las hostilidades.
El Comando Central de Estados Unidos, CENTCOM, afirmó que la ofensiva busca degradar las capacidades militares utilizadas por Irán para atacar embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio energético mundial.
Horas después, el Ejército iraní aseguró haber lanzado misiles contra sistemas estadounidenses HIMARS instalados en Camp Arifjan, una importante base militar situada al sur de la ciudad de Kuwait. El resultado del ataque no había sido confirmado independientemente.
Explosiones en varias ciudades iraníes
Medios iraníes reportaron explosiones en Chabahar, Konarak, Sirik, Bandar Abbas y la isla de Qeshm, localidades ubicadas principalmente en las costas sur y sureste de Irán.
Estas zonas concentran puertos, instalaciones navales, centros de vigilancia costera y otras infraestructuras vinculadas con las operaciones iraníes en el golfo de Omán y el estrecho de Ormuz.
CENTCOM no había publicado inmediatamente un listado detallado de todos los objetivos alcanzados, la cantidad de municiones empleadas ni una evaluación completa de los daños.
Tampoco existía un balance independiente sobre posibles víctimas civiles o militares en las ciudades afectadas.
Washington dice que busca proteger la navegación
Estados Unidos sostiene que sus operaciones están dirigidas contra defensas aéreas, instalaciones de mando, plataformas de misiles, drones y capacidades marítimas utilizadas para amenazar el tránsito comercial.
La nueva ofensiva ocurre mientras Washington intenta restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz, donde varios buques han sido atacados y el tráfico marítimo ha disminuido considerablemente durante el conflicto.
Por esa ruta circularon en el primer semestre de 2025 aproximadamente 20.9 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, equivalentes a cerca del 20 % del consumo mundial de líquidos petroleros.
La prolongación de los ataques aumenta el riesgo de interrupciones energéticas, mayores costos de transporte y nuevas presiones sobre los precios internacionales del petróleo.
Trump promete represalias multiplicadas
El presidente Donald Trump advirtió que Irán enfrentará una respuesta mucho mayor cada vez que muera un militar estadounidense.
La advertencia fue realizada después de que dos soldados estadounidenses murieran durante un ataque iraní contra una base en Jordania y otro falleciera en Irak durante la detonación controlada de los restos de un dron atribuido a Teherán. Estados Unidos reporta 17 miembros de sus fuerzas armadas muertos desde el inicio de la guerra.
Trump aseguró que había transmitido sus instrucciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al presidente del Estado Mayor Conjunto y a otros altos mandos militares.
La Casa Blanca sostiene que la campaña también pretende impedir que Irán reconstruya capacidades que puedan ser utilizadas para desarrollar o transportar un arma nuclear.
Irán mantiene que su programa nuclear tiene propósitos pacíficos y presenta sus operaciones militares como una respuesta a los ataques estadounidenses contra su territorio.
Irán afirma que atacó sistemas HIMARS
El Ejército iraní aseguró que sus fuerzas terrestres lanzaron misiles tierra-tierra contra sistemas HIMARS estadounidenses desplegados en Camp Arifjan.
Los HIMARS son lanzadores móviles capaces de disparar cohetes y misiles guiados contra objetivos terrestres. La movilidad de esos equipos dificulta determinar si permanecían en el punto señalado durante el ataque.
Teherán no presentó inicialmente pruebas verificables de que los sistemas fueran destruidos o dañados. Estados Unidos tampoco confirmó pérdidas de equipos o personal dentro de la base.
Camp Arifjan alberga fuerzas y recursos logísticos estadounidenses y ha sido identificado repetidamente por Irán como objetivo durante la escalada regional.
Kuwait activó sus defensas aéreas
Las Fuerzas Armadas de Kuwait informaron que sus sistemas de defensa estaban interceptando misiles y drones considerados hostiles.
Las autoridades indicaron que parte de las explosiones escuchadas por la población correspondían a acciones de los sistemas defensivos contra amenazas aéreas. No comunicaron inmediatamente daños relacionados específicamente con la ofensiva contra Camp Arifjan.
Irán afirma que sus ataques están dirigidos contra instalaciones estadounidenses y no contra la población kuwaití. Sin embargo, Kuwait ha denunciado anteriormente daños en infraestructuras civiles, incluidas instalaciones eléctricas y de producción de agua.
La presencia de bases estadounidenses en países del golfo aumenta el riesgo de que las represalias iraníes alcancen territorios que no iniciaron directamente las operaciones contra Teherán.
Ambas partes disputan el control del relato
Washington presenta los bombardeos como operaciones de precisión dirigidas a reducir las capacidades militares iraníes y proteger la navegación comercial.
Teherán sostiene que continúa conservando suficientes misiles y drones para atacar instalaciones estadounidenses y responder a cada ofensiva.
Las afirmaciones sobre objetivos destruidos, bajas ocasionadas y control de determinadas áreas no siempre pueden comprobarse de manera inmediata, debido a las restricciones informativas, la dificultad de acceso y el interés propagandístico de ambas partes.
Por ello, los comunicados militares deben interpretarse como las versiones oficiales de cada Gobierno hasta que sean respaldados por imágenes satelitales, evaluaciones independientes o reconocimientos de la parte afectada.
La escalada se extiende por Oriente Medio
Los nuevos ataques ocurren mientras Irán también dispara misiles y drones hacia Jordania, Baréin y otros países que mantienen cooperación militar con Estados Unidos.
Jordania informó que interceptó tres misiles iraníes sin registrar víctimas ni daños materiales, mientras Kuwait mantuvo activas sus defensas ante otra ofensiva aérea.
La confrontación ya no se limita al territorio iraní y a las fuerzas estadounidenses. Las hostilidades afectan bases militares, puertos, infraestructuras energéticas y rutas comerciales distribuidas por varios países.
Al mismo tiempo, Catar, Pakistán y otros mediadores intentan impulsar una nueva tregua, aunque los ataques y las amenazas públicas reducen las posibilidades de una desescalada inmediata.
La décima noche consecutiva de bombardeos estadounidenses y la respuesta iraní contra Camp Arifjan reflejan una guerra cada vez más regionalizada, con riesgo creciente para la población civil, el transporte marítimo y la seguridad energética mundial.












