Julio, 2026. – Centroamérica inició el año con un desempeño exportador positivo pese a un entorno internacional marcado por la desaceleración económica, las tensiones geopolíticas y el aumento de los costos operativos. Esto ocurre en un contexto en el que la Organización Mundial del Comercio estima un crecimiento global cercano al 2,6% para este año, lo que añade presión sobre las economías exportadoras de la región.
Aunque el comportamiento exportador presenta diferencias entre países, la región continúa mostrando resiliencia. Costa Rica, por ejemplo, registra crecimientos de entre un 6% y un 8% durante los primeros meses del año, impulsada principalmente por los sectores de dispositivos médicos y manufactura avanzada, mientras que economías como El Salvador reportan incrementos más moderados, cercanos al 3% y 4%. Esto refleja que la capacidad para integrarse a cadenas globales de valor y desarrollar industrias de mayor valor agregado continúa marcando diferencias en el desempeño exportador regional.
Costos y competitividad: una presión creciente
El contexto internacional, sin embargo, sigue planteando importantes desafíos. La Organización Mundial del Comercio estima que la economía global crecerá alrededor de un 2,6% este año, mientras persisten tensiones geopolíticas, incertidumbre en los mercados y ajustes en las cadenas de suministro internacionales. A esto se suma el impacto que han tenido los recientes incrementos en los precios del petróleo, que afectan de manera directa a economías altamente dependientes de las importaciones energéticas, como las de Centroamérica.
Como consecuencia, los costos asociados al transporte terrestre, marítimo y aéreo continúan aumentando, generando presión sobre las operaciones exportadoras de la región. En muchos casos, las empresas deben absorber parte de estos incrementos para mantener su competitividad en mercados internacionales, reduciendo márgenes y limitando su capacidad de crecimiento.
“Hoy la discusión ya no es únicamente cuánto exporta un país, sino qué tan competitivo es para llevar esos productos al mercado. Los costos logísticos, energéticos y regulatorios tienen un peso cada vez mayor en esa ecuación y pueden marcar la diferencia entre aprovechar una oportunidad comercial o perderla”, explicó Carolina Palma, Socia de Impuestos y Servicios Legales de Deloitte.
A nivel regional, además de los costos energéticos, persisten desafíos estructurales relacionados con infraestructura, logística y facilitación del comercio. Estos factores inciden directamente en los tiempos de movilización de mercancías, la eficiencia operativa y la capacidad de respuesta de las empresas frente a mercados cada vez más exigentes.
Nearshoring: una oportunidad que exige mayor agilidad
El reto resulta particularmente relevante en un momento en que el nearshoring continúa ganando protagonismo. La tendencia de trasladar operaciones productivas y cadenas de suministro a países más cercanos a los mercados de consumo ha generado nuevas oportunidades para Centroamérica gracias a su ubicación geográfica estratégica, cercanía con Estados Unidos y amplia red de acuerdos comerciales.
Sin embargo, aprovechar plenamente estas oportunidades requerirá fortalecer la competitividad regional mediante inversiones en infraestructura logística, modernización aduanera, digitalización de procesos, simplificación de trámites y una mayor coordinación entre el sector público y privado.
“Las empresas están operando en un entorno donde la resiliencia se ha convertido en una ventaja competitiva. La capacidad para anticipar riesgos, diversificar mercados, fortalecer cadenas de suministro y adoptar herramientas tecnológicas será cada vez más importante para sostener el crecimiento exportador en los próximos años”, agregó Palma.
El desafío de convertir ventajas en crecimiento sostenido
Además del fortalecimiento de la infraestructura y la facilitación del comercio, la diversificación de mercados continúa siendo una de las principales estrategias para reducir la exposición a choques externos y aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento. Estados Unidos se mantiene como el principal destino para las exportaciones centroamericanas, mientras que Europa continúa representando un mercado estable para productos de mayor valor agregado. Paralelamente, regiones como Asia y Oriente Medio comienzan a consolidarse como destinos con alto potencial para determinados sectores exportadores.
Para Deloitte, el desafío de los próximos años será transformar las ventajas geográficas de Centroamérica en ventajas competitivas sostenibles. En un entorno global donde las empresas valoran cada vez más la eficiencia, la resiliencia y la capacidad de respuesta, la competitividad ya no se define únicamente por lo que una economía produce, sino por la rapidez, el costo y la facilidad con que logra conectar sus productos con los mercados internacionales.












