El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que Irán compraría productos agrícolas estadounidenses como parte de un posible acuerdo de paz para poner fin al conflicto, una afirmación que ha sido rechazada por autoridades iraníes.
En una entrevista citada por medios internacionales, Trump sostuvo que Washington se encuentra en una posición ventajosa frente a Teherán y que podría imponer condiciones sobre el uso de fondos iraníes.
“Tienen una inflación de 300 %, no están ganando dinero. Así que vamos a tomar parte de ese dinero y vamos a comprarlos. Necesitan alimentos. Necesitan maíz, trigo y soja”, afirmó el mandatario.
Productos para agricultores estadounidenses
Trump aseguró que, si las negociaciones avanzan en la dirección que espera Washington, los agricultores estadounidenses serían los encargados de suministrar esos productos a Irán.
“Haremos que nuestros agricultores estadounidenses se los proporcionen exclusivamente”, declaró.
La afirmación se suma a declaraciones anteriores de la administración estadounidense sobre un eventual uso de fondos iraníes descongelados para comprar alimentos y suministros humanitarios, incluyendo productos agrícolas de Estados Unidos.
Irán rechaza la versión de Trump
La versión de Trump ha sido desmentida por Teherán.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha rechazado que Irán esté obligado a destinar sus activos descongelados a compras agrícolas en Estados Unidos.
Las autoridades iraníes sostienen que el país no aceptará condiciones que comprometan su soberanía económica y que cualquier adquisición de bienes se haría conforme a sus propios criterios, necesidades y conveniencia comercial.
Petróleo y sanciones
Ghalibaf también afirmó que Estados Unidos levantó las sanciones sobre el crudo iraní y que Teherán está vendiendo petróleo con un recargo de 20 %.
Según el dirigente iraní, el dinero procedente de esas ventas estaría ingresando directamente a las arcas del país.
La afirmación contrasta con la versión estadounidense, que insiste en que cualquier alivio económico estaría sujeto a controles, condiciones y mecanismos de supervisión.
Trump dice que Irán “perdió su fuerza”
Durante la entrevista, Trump también afirmó que las autoridades iraníes “han perdido su fuerza y su bravuconería”.
El mandatario sostuvo que Irán se encuentra debilitado militar, económica y políticamente, y acusó a medios estadounidenses de replicar narrativas favorables a Teherán.
Trump cuestionó reportes que, según él, presentan a Irán en mejor posición que hace varios meses.
“Su ejército ha desaparecido, su inflación ha subido a 300 %, sus líderes se han ido, su segunda línea de líderes se ha ido, algunos de su tercera línea de líderes se han ido, sus generales han sido prácticamente aniquilados”, declaró.
Negociaciones en curso
El presidente estadounidense afirmó que las conversaciones con Irán continúan y aseguró que Washington ha obtenido “prácticamente todo” lo que necesita.
Sin embargo, también puso en duda la posibilidad de alcanzar un acuerdo definitivo, al señalar que el resultado dependerá de la posición que adopte Teherán en la mesa de negociaciones.
Las conversaciones se desarrollan en un contexto de alta tensión regional, sanciones, presión militar, disputas sobre activos congelados y desacuerdos sobre el alcance de cualquier eventual acuerdo.
Bloqueo a puertos iraníes
Trump también presumió de la eficacia del bloqueo impuesto a puertos iraníes, al describirlo como “un muro de acero”.
“Tenemos una gran Armada, la mejor del mundo. Estos hombres son increíbles. Ni un solo barco logró llegar a Irán”, afirmó.
No obstante, reportes del sector naviero han puesto en duda esa afirmación, señalando que el movimiento de buques y operaciones vinculadas al comercio iraní no se habría detenido por completo.
Choque de versiones
Las declaraciones de Trump reflejan el choque de narrativas entre Washington y Teherán sobre el curso de las negociaciones.
Mientras Estados Unidos presenta el posible acuerdo como una victoria política, económica y agrícola para sus productores, Irán insiste en que no aceptará imposiciones sobre el uso de sus recursos.
El debate también expone el peso de los activos congelados, las sanciones petroleras y la seguridad alimentaria dentro de las negociaciones entre ambos países.
Tensión diplomática
La disputa por el destino del dinero iraní descongelado podría convertirse en uno de los puntos más sensibles de las conversaciones.
Para Washington, condicionar el uso de esos fondos permitiría mantener presión sobre Teherán y, al mismo tiempo, beneficiar a sectores agrícolas estadounidenses.
Para Irán, aceptar compras obligatorias o exclusivas representaría una concesión política difícil de justificar internamente.
El tema mantiene abierta una nueva tensión diplomática en medio de los esfuerzos por alcanzar un acuerdo que reduzca el conflicto y redefina las relaciones entre ambos países.












