Budapest.– La campaña electoral en Hungría ha escalado en tensión a pocos días de los comicios parlamentarios, en medio de acusaciones de injerencia internacional que involucran a líderes políticos de Europa y Estados Unidos.
El líder del partido opositor Tisza, Péter Magyar, acusó al vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, de interferir en el proceso electoral al expresar su respaldo al actual primer ministro, Viktor Orbán, quien busca la reelección.
Magyar pidió a los actores internacionales abstenerse de influir en los comicios, subrayando que el futuro político del país debe decidirse únicamente por los ciudadanos húngaros, sin presiones externas.
Estas declaraciones se producen en el contexto de la visita oficial de Vance a Budapest, donde manifestó el apoyo de la administración estadounidense a Orbán y denunció supuestos intentos de injerencia por parte de la Unión Europea.
El vicepresidente estadounidense criticó a Bruselas, acusando a sus líderes de intentar afectar la independencia energética de Hungría y de ejercer presión política en el proceso electoral.
Por su parte, el Gobierno húngaro ha señalado en múltiples ocasiones que sectores de la Unión Europea y Ucrania estarían respaldando a la oposición con el objetivo de promover un liderazgo más alineado con sus intereses, particularmente en lo relacionado con el conflicto en Ucrania.
Desde Moscú también se pronunciaron sobre la situación, rechazando las acusaciones de injerencia rusa y señalando que, en cambio, diversas fuerzas en Europa buscan impedir una nueva victoria de Orbán.
El Kremlin calificó al mandatario húngaro como un líder que prioriza los intereses nacionales, destacando su postura independiente frente a las presiones externas.
En este contexto, Hungría se encamina hacia unas elecciones marcadas por la polarización política y la influencia del escenario geopolítico internacional, donde las tensiones entre actores globales se reflejan directamente en la contienda interna.










