MOSCÚ. — El Ministerio de Defensa de Rusia informó este domingo que sus Fuerzas Armadas lanzaron durante la noche un ataque masivo contra objetivos militares en Ucrania, en respuesta a lo que Moscú calificó como crímenes cometidos por Kiev contra civiles rusos.
La cartera militar señaló que la operación fue realizada como represalia por el reciente bombardeo contra una residencia estudiantil en la ciudad de Starobelsk, en la República Popular de Lugansk, donde autoridades rusas reportaron víctimas mortales y heridos.
De acuerdo con el comunicado ruso, entre los objetivos alcanzados figuran puestos del mando principal de las fuerzas terrestres ucranianas, instalaciones de la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania y otros centros de mando de las Fuerzas Armadas ucranianas.
El Ministerio de Defensa ruso indicó además que fueron impactados varios objetivos vinculados al complejo militar-industrial ucraniano y a la infraestructura militar de Kiev.
Según la información divulgada, el ataque masivo se concentró en la ciudad de Kiev y su provincia.
Rusia detalló que durante la operación fueron utilizados misiles balísticos Oréshnik, misiles aerobalísticos Iskander, misiles hipersónicos Kinzhal y misiles de crucero Tsirkón.
También habrían sido empleados misiles de crucero de base aérea, marítima y terrestre, además de drones de ataque.
La cartera militar rusa aseguró que no fueron planificados ni ejecutados ataques contra instalaciones de infraestructura civil ucraniana.
Moscú sostiene que sus operaciones militares tienen como blanco objetivos vinculados al complejo militar-industrial, instalaciones militares e infraestructuras energéticas y de transporte asociadas al esfuerzo bélico de Ucrania.
Las autoridades rusas han acusado de forma reiterada a Kiev de atacar instalaciones civiles en territorio ruso o en zonas bajo control de Moscú, incluyendo viviendas, vehículos, centros comerciales y áreas recreativas.
El nuevo ataque se produce en medio de una escalada de tensiones tras el bombardeo en Starobelsk, que Rusia atribuye a las Fuerzas Armadas ucranianas y que ha sido presentado por Moscú como un ataque deliberado contra civiles.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha reiterado en distintas ocasiones que su país mantiene disposición a una solución diplomática del conflicto, aunque insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar la seguridad de Rusia a largo plazo.
Entre las condiciones planteadas por Moscú figuran la neutralidad de Ucrania, su no alineación militar, la desnuclearización, la desmilitarización y el reconocimiento de Crimea, Sebastopol y otros territorios como parte de la Federación de Rusia.
El conflicto continúa marcado por acusaciones cruzadas, ataques militares y posiciones diplomáticas distantes entre Moscú y Kiev, mientras persiste la incertidumbre sobre una eventual salida negociada.












