MOSCÚ. — El presidente de Rusia, Vladímir Putin, abordó este viernes en una reunión operativa con el Consejo de Seguridad ruso el reciente ataque con drones contra una residencia de estudiantes en la ciudad de Starobélsk, en la República Popular de Lugansk.
El encuentro se realizó por videoconferencia y, aunque estaba vinculado inicialmente a temas relacionados con el trabajo del Ministerio del Interior, Putin decidió iniciar la reunión con el análisis del bombardeo contra el objetivo civil.
El mandatario ruso calificó el hecho como “un ataque terrorista perpetrado por la junta de Kiev” y sostuvo que ya se había pronunciado sobre el caso durante una reunión previa con militares de la operación militar especial.
“En general, ya me he pronunciado al respecto. Me parece que todo lo que se podía y se debía decir, ya se ha dicho”, expresó Putin, al abrir la posibilidad de que otros funcionarios presentaran sus valoraciones o propuestas durante la videoconferencia.
De acuerdo con la información ofrecida por el presidente ruso, el ataque dejó hasta el momento seis muertos, 39 heridos y 15 desaparecidos. Añadió que continúan las labores de remoción de escombros.
Putin indicó que al momento del ataque había 86 jóvenes de entre 14 y 18 años en la residencia estudiantil.
El mandatario informó además que ordenó al Ministerio de Defensa de Rusia preparar propuestas de respuesta ante el ataque. También señaló que la Cancillería recibió instrucciones para informar sobre lo ocurrido ante organismos internacionales y la comunidad internacional.
Sin embargo, Putin consideró que, en un caso como este, “no basta con las declaraciones del Ministerio de Exteriores”, por lo que insistió en que el Ministerio de Defensa debe presentar sus recomendaciones.
El presidente ruso acusó a Kiev de realizar este tipo de acciones con el objetivo de “desviar la atención” de sus dificultades en el campo de batalla y en el plano interno, además de provocar una respuesta de Moscú para luego responsabilizar a Rusia.
Durante sus declaraciones, Putin también se dirigió a las Fuerzas Armadas ucranianas y llamó a sus militares a no cumplir órdenes que calificó como ilegales.
El Gobierno ruso ha denunciado de manera reiterada ataques contra instalaciones civiles en su territorio y en zonas bajo control de Moscú, incluyendo viviendas, vehículos, centros comerciales, áreas recreativas y otras infraestructuras.
Rusia sostiene que, en respuesta a estas acciones, sus Fuerzas Armadas realizan ataques contra objetivos vinculados al complejo militar-industrial ucraniano, así como blancos militares, energéticos y de transporte.
Putin ha reiterado en distintas ocasiones que Rusia mantiene su disposición a buscar una solución diplomática al conflicto, aunque insiste en que cualquier salida debe garantizar la seguridad rusa a largo plazo y abordar lo que Moscú considera las causas profundas de la crisis.
Entre esas condiciones, el Kremlin menciona la expansión de la OTAN, la situación de la población rusoparlante en Ucrania y el reconocimiento de Crimea, Sebastopol y otros territorios como parte de la Federación de Rusia.
El ataque en Starobélsk se produce en un contexto de alta tensión militar y diplomática, mientras continúan los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania y se mantienen abiertas las disputas sobre las posibles condiciones para una eventual negociación.











