La presidenta encargada Delcy Rodríguez anticipa un aumento del 55% en inversiones petroleras en 2026, con reformas legales para atraer capital extranjero y reactivar la industria.
Caracas.– Venezuela proyecta un aumento histórico de inversión en su industria petrolera para 2026, estimado en US$1,400 millones, lo que representa un incremento de alrededor del 55% respecto a los cerca de US$900 millones invertidos el año pasado, informó la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, en declaraciones a empresarios y representantes del sector.
La proyección se produce en medio de un proceso de reformas legales al sector de hidrocarburos, actualmente en discusión en el Parlamento, que busca atraer capitales privados y extranjeros y abrir el mercado petrolero nacional tras décadas de estricto control estatal. Estos cambios forman parte de una estrategia para reactivar la producción de crudo, que ha sufrido una prolongada caída en las últimas décadas y se mantiene muy por debajo de su potencial histórico.
Rodríguez destacó que el incremento en la inversión está vinculado a la aprobación de nuevos mecanismos contractuales, como los Contratos de Participación Petrolera (CPP), que facilitan la participación de empresas privadas en actividades de exploración y extracción, con condiciones operativas más flexibles y atractivas que las vigentes hasta ahora.
La mandataria interina señaló que la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos permitirá crear un entorno regulatorio más competitivo, con instrumentos que incentiven la entrada de capitales y la modernización de la infraestructura energética nacional, afectada por años de subinversión y sanciones internacionales.
La industria petrolera venezolana, que posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, ha experimentado en los últimos años una leve recuperación de su producción, aunque se mantiene por debajo de niveles históricos, y enfrenta desafíos estructurales significativos para sostener y ampliar la extracción y comercialización del crudo.
La combinación de reformas legislativas, apertura al capital extranjero y la expectativa de un entorno más favorable para negocios energéticos coloca a Venezuela en una posición clave para potencialmente elevar su producción petrolera en los próximos años, aun cuando todavía queda un largo camino por recorrer para recuperar niveles de producción previos.
















