La Habana.— El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que el gobierno cubano mantiene contactos con funcionarios de la administración estadounidense con el objetivo de explorar posibles soluciones a las diferencias bilaterales a través del diálogo.
Durante una intervención televisada, el mandatario explicó que estos intercambios se realizan con discreción y en una fase preliminar, bajo su supervisión directa y la del líder histórico de la Revolución cubana, Raúl Castro.
Según Díaz-Canel, el propósito inicial de los contactos es identificar los principales puntos de conflicto entre ambas naciones y determinar si existe voluntad política para avanzar hacia una eventual agenda de negociación.
“Los intercambios han estado orientados a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que existen entre estas dos naciones”, señaló el presidente cubano.
Negociaciones discretas con apoyo internacional
El mandatario indicó que varios actores internacionales están facilitando el proceso, favoreciendo la apertura de canales de comunicación entre La Habana y Washington.
Díaz-Canel explicó que estas conversaciones no constituyen aún una negociación formal, sino que forman parte de un proceso inicial que busca comprobar si existen condiciones para avanzar hacia acuerdos.
“Se trata de un proceso que requiere establecer contactos, evaluar la posibilidad de canales de diálogo y comprobar si existe voluntad real. Eso lleva tiempo”, explicó.
Crisis energética y presión internacional
Las declaraciones del presidente cubano se producen en medio de una compleja situación económica y energética en la isla.
Díaz-Canel reveló que Cuba lleva más de tres meses sin recibir barcos de combustible, situación que ha agravado las dificultades energéticas y ha impactado la vida cotidiana de la población.
“Estamos trabajando en condiciones muy adversas que tienen un impacto en la vida de todo el pueblo”, afirmó.
Escalada con Washington
Las tensiones entre ambos países se intensificaron tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de declarar una “emergencia nacional” ante lo que la Casa Blanca calificó como una “amenaza extraordinaria” proveniente de Cuba.
La orden ejecutiva firmada el 29 de enero acusa al gobierno cubano de mantener vínculos con países considerados hostiles por Washington y de permitir el despliegue de capacidades militares y de inteligencia extranjeras en la isla.
Además, la administración estadounidense anunció aranceles y posibles sanciones contra países que vendan petróleo a Cuba, lo que podría agravar la ya delicada situación energética del país caribeño.
Cuba responde a las medidas de EE.UU.
La Habana ha rechazado las acusaciones y calificó las nuevas medidas como una intensificación del embargo económico que Estados Unidos mantiene contra la isla desde hace más de seis décadas.
Díaz-Canel afirmó que las decisiones de Washington responden a intereses políticos y reiteró que su gobierno defenderá la soberanía del país.
En medio de esta tensión, el presidente estadounidense Donald Trump también lanzó un mensaje que generó preocupación en la región.
“Un gran cambio pronto llegará a Cuba”, declaró el mandatario norteamericano el pasado 7 de marzo.
Un conflicto histórico que busca nuevas vías
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado marcadas por décadas de confrontación política, sanciones económicas y episodios diplomáticos tensos.
Sin embargo, el gobierno cubano asegura que seguirá apostando por espacios de entendimiento que permitan reducir la confrontación y avanzar hacia soluciones que beneficien a ambos pueblos.













